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La verdad médica sobre chikungunya

La verdad médica sobre  chikungunya

José Díaz

 

El pasado 2 de febrero, en estas mismas páginas, escribimos sobre esta patología que todavía no había llegado: “Es verdad, existe la enfermedad, pero no pasa de ser una gripe común de muy baja letalidad, a tal punto que es raro que una persona fallezca al padecerla y evoluciona sin complicaciones de 3 a 11 días; una pendejada que es cien veces menos peligrosa que el dengue, ese que aún sigue en fase epidémica y que mató más de 140 personas el año pasado.

La fiebre chikungunya es como una gripe cualquiera que no mata. No se transmite de persona a persona, y solo se pega si el mismo mosquito que transmite el dengue se contagia del virus ese y pica a una persona y se lo inocula, no hay que usar tratamiento específico para ella y nada más hay que soportar dolores articulares que desaparecen sin más allá que para acá; y por si fuera poco no repite.

Así es que no se dejen meter terror y reclamen a las autoridades de salud que le presten más atención al mismo dengue, al cólera, a los accidentes de tránsito, a los feminicidios, a los atracos y muchos otros problemas que sí son preocupaciones serias de salud, y de ñapa: matan”.

Bueno, cuatro meses después de escribir esto, la molestosa enfermedad se ha convertido en el principal problema de salud del país. Es una seria epidemia que solo en casos registrados se cuentan unos 100 mil, pero que en base a los subregistros de nuestro sistema sanitario, más los casos que no llegan a los centros de salud, deben ser el doble. Cálculos conservadores estiman que le ha de dar por lo menos a la mitad de los dominicanos antes de que termine el 2014.

A mediados de mayo la padecimos y particularmente nos “apalatró”. Pienso que nos equivocamos al catalogarla como “una gripe cualquiera” ya que pasamos 5 días con fiebre y fuertes dolores de cabeza y musculares; otros síntomas característicos que se dan en unos u otros pacientes son un rash, edematización de cara y extremidades, y en menor proporción problemas respiratorios, pero sus síntomas característicos son los dolores articulares, la intensa fiebre, el dolor de cabeza y el malestar general.

Las autoridades de salud han hecho un gran esfuerzo redoblando las emergencias saturadas de los hospitales y desarrollando un programa de orientación a la población dirigido, fundamentalmente, a que ésta contribuya a la disminución de la población de mosquitos evitando que este se reproduzca en sus criaderos habituales de aguas limpias, y al mismo tiempo eliminado todos aquellos que se han creado inadvertidamente en las casas o que se han instalado circunstancialmente en patios, azoteas, solares, cementerios, vertederos,

Cualquier botella o su tapa, vaso plástico, cáscaras de huevo, potes, gomas, platos que pueda almacenar agua se convierte en un potencial criadero para que el mosquito Aedes Aegyti, transmisor de la chikungunya y del dengue.

La Presidencia de la República, ante la magnitud del problema, tomo cartas en el asunto y con su anuencia unos 400 mil empleados públicos se sumaron a las tareas educativas del Ministerio de Salud.

Un grave inconveniente que se presenta en la campaña contra la chikungunya es que en amplios sectores de la población se cree que no es un virus lo que la causa y mucho menos que sea transmitida por un mosquito, y circula una amplia variedad de posibles causas que van desde que es una sustancia química que echaron los americanos o el mismo gobierno dominicano para tranquilizar a la población; para otros es una reactivación del rokash que trajeron los barcos aquellos, un gas que se le escapó a una dependencia del gobierno; para otros es que los haitianos pusieron en práctica el plan denunciado por xenófobos el año pasado de que iban a envenenar nuestros acueductos para debilitarnos y así invadir el país y declarar una sola nación en la isla.

Todas estas conjeturas (y muchas otras, a veces risibles), que descansan en la rápida diseminación por todo el país de la enfermedad, y los serios y molestosos de sus síntomas es lo que ha llevado a dudar que sea transmitida por un mosquito, porque acostumbrada a la propagación del dengue o La malaria, que usan vías similares y son menos profusas, la gente común del pueblo desconfía que esa sea la forma de transmisión de “una pendejada que le ha dado a todo el mundo, y eso, que solo echaron un chin”, y por consiguiente no se suma a las acciones de eliminación de criaderos de mosquitos.

En esas circunstancias pienso que debe reorientarse la campaña educativa para, en la misma medida que se establecen acciones para disminuir la población de mosquitos, orientar a la población sobre su real manera de contagio que ineludiblemente es a través de la picada del mosquito Aedes Aegyti, lo demás es “monte y culebra” al decir de mi hijo mayor, por más teorías raras que usted escuche en la fila de un banco, en el supermercado, en el ventorrillo o en cualquier reunión familiar o de vecindad o en una partida de dominó.

 

El Nacional

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