A propósito de la famosa frase que reza que “El amor es ciego”, la psicóloga Solange Alvarado, habla del olfato para alertar a las mujeres a identificar más temprano a los hombres que pudieran ofrecerles una relación violenta.
No es fácil- dice la directora del Centro de Atención a sobrevivientes de violencia de la Procuraduría fiscal del Distrito Nacional, quien explica en su “Guía Práctica para la familia actual” que nuestra sociedad está sostenida en los pilares del patriarcado y nos enseña tanto a las mujeres como a los hombres, que nuestra manera de vincularnos se sostiene en patrones violentos.
“Me refiero al poder y control enseñado a los hombres, frente a la sumisión, obediencia y sacrificio, modelado para las mujeres”, completó.
Afinando el olfato
La terapeuta familiar explica que hay algunas actuaciones de los hombres, que se nos quedan tras bastidores y que suelen ser las señales de que algo puede ocurrir más adelante.
-El encanto: los hombres agresivos se presentan en principio como hombres encantadores, atentos, amables, agradables, que siempre están cuando las mujer los necesita. Este hombre aparece de la nada, nunca te deja pagar una cuenta y te llena de regalos y halagos constantemente. Cuidado con esto.
-Los celos: este sentimiento que la mujer califica como amor y protección, no tiene nada que ver con esto, sino que son el control y su idea de que la mujer es de su propiedad.
-El control: los agresores suelen ser muy controlados y muy controladores, de la ropa de la mujer, de cómo se peina, el dinero que gasta y hasta sus amistades.
-Se presenta indefenso: El hombre agresivo cuenta historias tristes de su niñez y las dificultades que ha pasado con otros amores. Hace un drama para generar lástima y pena en la mujer.
-El aislamiento: los hombres violentos aíslan a sus víctimas geográfica y socialmente. Las separan de su familias, amistades y compañeros de trabajo. La muda a lugares apartados de sus sistemas de apoyo.
-Golpes emocionales: la meta de estos es destruír el valor personal de la victima y lo logra atribuyéndole toda la culpa de lo que suceda. La humilla, amenaza, insulta, no toma en cuenta su opinión y no la escucha.

