Opinión Articulistas

Ladrón juzga por condición

Ladrón juzga por condición

Juan Taveras Hernández

La frase es muy popular: “El ladrón juzga por su condición”. En efecto, el “mañoso” cree que los demás también son “mañosos”, le gusta lo ajeno, es decir, que todo lo que no es tuyo, es de otro. El corrupto está convencido de que los demás también son corruptos. Y los acusa de corrupción aun sin tener elementos probatorios. La mala fe lo guía, el deseo permanente de hacer daño. Los demás son corruptos, menos yo. ¡Aunque lo sea!

No solo se da entre los políticos. Unos y otros se acusan de prevaricación, de enriquecerse utilizando los recursos del Estado. Es como un círculo vicioso del cual no salimos nunca, porque la política corrompe fiscales, jueces, abogados y militares, descalificándose todos de un modo o de otro.

La gente ha perdido la fe. No cree en políticos, policías, fiscales, ni jueces. Todos cortados con la misma vara.

Una sociedad donde nadie cree en nadie, donde todos son considerados perversos, timadores, estafadores, embusteros, demagogos y charlatanes, no puede avanzar ni progresar. Todo lo que está prohibido por las leyes en nuestro país, se permite, se tolera, incluyendo la corrupción, prohibida y condenada tácitamente por la Constitución, pero que ninguna autoridad hace cumplir, de tal modo que todos somos cómplices por omisión.

Si le solicitas o le pides algo a un político, debes tener mucho cuidado: Si te dice que sí, no le creas, dúdalo; si te dice que no, es porque no es político. Creer en un político es peor que creer en la palabra de una prostituta, un cura o un pastor que te ofrece “vida eterna después de la muerte”, sabiendo que es mentira, que no hay más vida que la que estamos viviendo.

Dicen que el poder absoluto lo corrompe todo absolutamente. Eso hizo el PLD de Leonel y Danilo. Se corrompieron a sí mismos, corrompieron al partido convirtiéndolo en una corporación. Corrompieron todos los estamentos sociales; partidos de oposición, (PRD y PRSC, entre otros), sindicatos, colegios profesionales, Fuerzas Armadas, Policía Nacional, JCE, TSE, etc. Nadie se quedó fuera.

Buena parte de los periodistas fueron convertidos en “bocinas” del PLD. Los gobiernos del PLD no mataban periodistas, los corrompían con dinero y pequeños cargos en el país y en el extranjero. El llamado “cuarto poder del Estado” perdió el sentido crítico y se convirtió en un aliado del oficialismo, callando lo que debía denunciar a los cuatro vientos.

Leonel Fernández les dijo a sus compañeros del PLD en Nueva York, que no se preocupen, que impondrá a Danilo Medina en las elecciones del 2008 contra Hipólito Mejía, que le llevaba más de 20 puntos en las encuestas, porque disponía de 40 mil millones de pesos, el petróleo de sus amigos chavistas en Venezuela y millones de raciones de alimentos para los “muertos hambre” el día de las elecciones. ¡Y así fue!