El Poder Ejecutivo ha enviado al Senado un proyecto de Ley para colocar bonos por mil millones de dólares en el mercado financiero internacional, que serían usados para compensar reducción en los ingresos.
Hay que advertir que con esos bonos el Gobierno no obtendría ningún billete premiado de la lotería, pues su colocación representará otro sacrificio mayor para una economía agobiada por el peso de una exagerada deuda externa.
Tal parece que esa emisión de bonos sería el único camino disponible para cubrir el enorme deficit presupuestario que se sitúa en un 4.7 por ciento del Producto Interno Bruto, equivalente a unos 30 mil millones de pesos.
El pesaroso cuadro económico se agrava a causa de las previsibles reduciones de ingresos por turismo y divisas y una disminución de la inversión extranjera con respecto al año pasado.
La colocación de esos papeles financieros s estará relacionada con con el índice de calificación de riesgo que a la deuda dominicana a largo y corto plazo otorga la agencia Standard And Poor`r, que ha ratificado el nivel B, en razón de que la economía local mantiene una perspectiva estable.
Es menester señalar, sin embargo, que el tipo de interés de esos papeles estará signado por la calificación que tiene República Dominicana la calificación sobre Indice de Bonos de países de economías emergentes, que realiza la agencia J.P. Morgan y que avala el Banco Mundial.
En ese rating de riesgo, al país se le asignan más de 800 puntos, cuando el promedio de América Latina apenas alcanza los 400 puntos.
En ese escenario de calificación de riesgo, los bonos soberanos tendrían que ser colocados a una tasa de interés superior al 12 por ciento, que se define como muy alta, más aun si el plazo propuesto para redimir esa deuda sería de 10 años.
Es por eso que se reclama al Gobierno actuar con comedimiento al momento de colocar en mercados internacionales ese paquete de bonos por mil millones de dólares, para que no sea necesario volver a llorar lágrimas de sangre.

