Opinión

Las Fuerzas Armadas

Las Fuerzas Armadas

Los últimos eventos ocurridos a lo interno de las Fuerzas Armadas y la Policía relacionados con graves hechos delictivos merecen una serie de reflexiones.

Hay que decir que, de la dictadura de Trujillo, el país heredó unas Fuerzas Armadas con una concepción totalitaria de la sociedad, con unos jefes trujillistas por formación, que poco a poco desaparecieron por razones biológicas o circunstanciales. Muerto Trujillo, muchos de esos jefes, por no decir todos, se aglutinaron bajo la sombra del dictador ilustrado Joaquín Balaguer, quien por razones políticas les mantuvo  privilegios, hasta que soplaron otros aires más democráticos.

Entonces surgió una nueva generación de militares, crecieron las academias y, en fin, lograron una mejor visión de lo que es una sociedad democrática. Eso explica por qué la revolución constitucionalista de 1965 estuviera mayormente aupada por jóvenes militares, que convirtieron el movimiento en una Guerra Patria al enfrentarse a los soldados de la nación más poderosa del mundo.

Los tiempos cambian,  y ahora se sienten en todas las esferas del mundo político, económico, militar y social, las tentaciones del narcotráfico.

Los militares dominicanos que han caído en esa trampa,  gracias a Dios, constituyen una ínfima minoría, que no representan ni el sentir ni a la totalidad de los institutos armados. Es una suerte, agregamos, que hayan sido descubiertos a tiempo, antes de que la purulencia amoral se expanda como lo hace un cáncer cuando hace metástasis.

Es necesario, como dice la Iglesia Católica, que se haga una profunda depuración en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, para expulsar de ellas los elementos que deshonran el uniforme. No es  tarea fácil,  pero ha sido puesta en marcha con vigor por los actuales jefes militares y policiales, quienes deben ser plenamente respaldados por su Comandante en Jefe,  el Presidente de la República, pero también por todos los amantes de la paz social fundamentada en la decencia.

Los jefes militares y policiales deben ahora tener más cuidado que nunca, puesto que los grupos delincuenciales descubiertos y por descubrir son sus  enemigos dentro de sus respectivas instituciones, y posiblemente no vacilarían en cometer cualquier tipo de locura para evitar que los atrapen.

La delincuencia internacional no tiene límites. Solo basta ver lo que ocurre en países como México o Colombia para tener una idea de cómo es que funciona.

En este adecentamiento social puesto en marcha, la Justicia tiene que jugar un papel preponderante, también para limpiar su cuestionada imagen, quizás porque algunos jueces se hayan visto a aplicar un Código Procesal Penal que, según se ha demostrado, es harto tolerante con los delincuentes convictos y confesos.

El proceso para depurar a los organismos militares y policiales debe ser enfatizado en los debates de la Cumbre de las Fuerzas Vivas, pues dentro de  los problemas existentes, ocupa un lugar preponderante por cuanto tiene que ver con la seguridad del Estado y de todos los ciudadanos.

andor314@yahoo.com

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación