Opinión

Las horas más oscura

Las horas más oscura

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En vísperas de celebrar el 176 aniversario de la Independencia de la República Dominicana, el país es testigo de la peor crisis política en tiempos de democracia. Nunca en la historia democrática, una jornada de elecciones había sido suspendida y anulada en su totalidad, como ocurrió aquel triste 16 de febrero del presente año.

Como si nada hubiese ocurrido, la JCE anunció, 24 horas después de semejante trauma, la convocatoria a nuevas elecciones, el próximo 15 de marzo, sin previa consulta con los actores, en particular con los partidos, y sin ofrecer ningún asomo de inicio de investigación con relación a lo que ocurrió en las fallidas elecciones municipales.

Sumado a la presión institucional de los principales partidos de oposición, liderados por el PRM, como delegados ante la JCE, surgieron voces espontáneas pero decididas desde la sociedad civil, en reclamo de saber la verdad, sin reservas, y como principal garantía para que los comicios de marzo próximo, se celebren bajo condiciones mínimas de credibilidad, legitimidad y transparencia.

Cacerolazos diarios, ruidos estruendosos de indignación y hartazgo, recorrieron todas las calles del país, incluso en los barrios económicamente más acomodados, fiel reflejo de que la lucha por la democracia, la institucionalidad y el respeto al voto, cruzó toda frontera política y partidista, para convertirse en una causa común y patriótica.

El intento fallido de sabotaje fue la gota que rebasó el vaso de la paciencia del dominicano, que por 16 años aguantó todo lo que pudo, aquellos abusos del PLD, sus promesas incumplidas y el progresivo deterioro de la institucionalidad, la profundización de la corrupción y el cerco cada día mayor a las libertades fundamentales.

La presión rindió sus primeros frutos. La JCE mostró mayor apertura, tomó medidas internas, aunque insuficientes, y el gobierno dio marcha atrás a una investigación burda que quiso empañar a ciudadanos que, lejos de estar involucrados en el fallido sabotaje, salieron a denunciar irregularidades gravísimas que ahora estarán bajo la lupa de organismos como la OEA, IFES y UNIORE.

En lo adelante, el fin del miedo, el creciente hartazgo y la necesidad imperiosa de cambio serán sin dudas el caldo de cultivo para que la población dominicana salga en masa, quizás como nunca antes, a votar el próximo 15 de marzo en las elecciones municipales, escenario de un monumental voto de castigo, y el reflejo de la voluntad popular, hoy, sinónimo de voluntad del cambio.

A la misma hora que el presidente Danilo Medina esté dando su última rendición de cuentas este 27 de febrero ante la Asamblea Nacional, y la última del PLD; en la Plaza de la Bandera, otros serán los protagonistas.

El Nacional

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