Las Amazonas son en las mitologías clásica y griega una antigua nación formada por mujeres guerreras, posiblemente con base histórica.
Heródoto las situaba en una región fronteriza con Escitia en Sarmacia. Fueron reinas amazonas notables Pentesilea, que participó en la Guerra de Troya, y su hermana Hipólita, cuyo cinturón mágico fue objeto de uno de los doce trabajos de Hércules. Las amazonas solían representarse en el arte clásico batallando con guerreros griegos en amazonomaquias.
En la historiografía griega y romana hay diversos relatos de asaltos de amazonas en Asia Menor. Las amazonas fueron asociadas con varios pueblos históricos durante la antigüedad tardía. A principios de la Edad Moderna el término pasó a aludir a las mujeres guerreras en general.
La leyenda de las mujeres guerreras o Amazonas habría tenido origen en la batalla de Termodonte, cuando los griegos salieron victoriosos de la batalla contra esas extrañas mujeres.
Las que fueron hechas prisioneras fueron llevadas en los navíos, pero en alta mar se sublevaron y diezmaron a los hombres.
Desconocedoras de las artes de la navegación, estuvieron a la deriva y llegaron al Mar de Azov, donde habitaban los Citas.
Las Amazonas consiguieron inicialmente robarles los caballos, pero los Citas acabaron venciendo.
Solo después de ver sus cuerpos sin vida los Citas se dan cuenta de que habían luchando contra mujeres.
Extraña es la actitud de los Citas que, en lugar de diezmar a las Amazonas, les proporcionan campamentos junto a los jóvenes de la tribu para «incentivar» el emparejamiento, para que nazcan hombres guerreros superiores físicamente.
¡Pero esto ocurrió hace más de seis mil años!Las Amazonas, habituadas a su libertad acaban por partir e irse a vivir más allá del Río Tanis (actual Río Don).
En cuanto a la descendencia, como normalmente vivían cerca del mar o en islas, eran regularmente visitadas por hombres aventureros o marineros, más o menos incautos, que de buen grado se emparejaban con aquellas mujeres.
Ellas únicamente se quedaban con las hijas y repudiaban o mataban a los de sexo masculino.
En el siglo III a. C. las Amazonas ya habrían alcanzado Grecia, antes solo se sabía de su localización en Asia Menor.
Durante siglos sus historias poblaron los imaginarios de griegos y romanos, y más tarde con Colón el mito fue transportado hacia el Nuevo Mundo.

