Opinión

Las manos de Raquel

Las manos de Raquel

La conocí una mañana, teñida de rosales y esperanzas, en diciembre del pasado año, en la residencia de su queridísima y humanista y valiente hermana, doña Magdalena, cercano a la Iglesia “Jesús Maestro” en esta ciudad Capital.

Era la destacada odontóloga, doctora. Raquel María Peña, graduada en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, nativa de la cuna de las Hortensias, Bonao, quien con esfuerzos, sacrificios, amor y tenacidad, logra uno de los sueños que acariciaba desde su niñez, aunque es todavía muy joven, rozagante, firme en sus convicciones y propósitos.

Hace dos meses y días, pregunté a Magdalena,  amiga en todas las contingencias de la vida, los teléfonos de la doctora Raquel; Le llamé, concerté una cita en su consultorio de la calle, Luis F Tomén, No. 110, Torre Ejecutiva Gapo, suite 412, y el 12 de este mes terminamos el arreglo dental con ella.

Aunque soy hombre, sentía inquietud, no miedo que jamás  conozco, a la maquina o instrumento que usa esta clase profesional, produciéndome lo que llamamos “dentera”, y oh, grata sorpresa, durante ese lapso de tiempo, nunca me impaciente, ni sentí molestias mientras Raquel realizaba sus labores, empecé a llamarle introspectivamente manos de seda, y esa mañana luego de la culminación, fuimos a tomar café donde doña Magdalena y les di también las gracias por haberme concedido los teléfonos de Raquel, y le dije antes de varias conversaciones que llamaríamos a su hermana Raquel, manos de seda, meditación que llegó a mi mente, saturada de contemplar el país y querer continuar ayudando a tantos pobres, en la medida de lo posible, misión que vengo realizando cerca de 50 años.

La doctora. Peña, es muy detallista, pulcra, delicada, puntual en los horarios, fino trato, aunque en principio conversábamos muy poco, más luego enfocamos diversos e interesantes temas.

Allí, en la amplia suite donde labora Raquel, existen también entre otros, dos magníficos odontólogos y nos saludamos con mucha cortesía; Lo doctores Ricardo Sánchez y Evelyn Martínez, versados y amplios conocedores de su digna profesión que ejercen con sapiencia, amabilidad, y pienso que tienen sus manos como Raquel, entre otros científicos de esta importante profesión.

Al reiterar mi agradecimiento a la doctora. Raquel María Peña, y como tanto cultivo la lectura, y los seres humanos recibimos deslealtades, expreso como Modesto Lafuente:”La satisfacción de encentrar un solo o algunos agradecidos, compensa las amarguras de muchas ingratitudes, y G.M Jovellanos refería: “El verdadero honor, es el que resulta del ejercicio de la virtud y del cumplimiento de los propios deberes”.

¡Adelante odontóloga Raquel Peña, Ricardo Sánchez, Evelyn Martínez y su afable secretaria! ¡Siempre adelante y Dios guíe vuestras acciones y les conserve por largos años! ¡Raquel, manos de seda!, Y a todos sus compañeros, muchos éxitos en su abanderado ejercicio de la ciencia odontológica, con moral capacidad, honestidad y decoro. Muchas felicidades.   

El Nacional

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