Un proyecto empieza a ser verdadera arquitectura cuando emociona, dice el arquitecto Javier Rafael, para definir las modificaciones que realizó a uno de los lugares más tradicionales del país: el restaurant Maniquí. Dice que en el momento de realizar una reforma, suele borrar cualquier huella de actuaciones anteriores, pero en esta ocasión ha querido mantener el espíritu histórico de la edificación plasmado fundamentalmente en su increíble techo y en el entorno natural circundante. Maniquíes, se encuentran dispersos en el espacio, ya sea en vidrieras internas, salones, jardineras y exteriores, dijo. El diseño tiene cavas, maniquíes, y fundamental es la pasarela alfombrada. Consta de un salón principal con capacidad de 130 personas, 2 salones VIP uno con capacidad de 8 a 10 personas y el segundo de 18 a 20 personas. Así como dos amplias terrazas Agustin Flores, Chef Ejecutivo, con experiencia culinaria nacional e internacional.

