Opinión

Lectura invertida

Lectura invertida

No puedo permitir que ningún individuo penetre a mi casa a hablar mentiras. Es la razón por la que hace algún tiempo decidí no ver el grueso de los denominados programas de comentarios que se difunden en la televisión dominicana.

 Se pueden contar con los dedos de una mano a los comunicadores que se detienen a realizar análisis desapasionados, exponiendo las causas, motivos, raíces, antecedentes, circunstancias y posibles consecuencias de los temas que abordan. Peor aún: “Muchos hablan por encomienda”.

En nuestro país se produjo un proceso comicial el año pasado, pero en ¿cuáles medios se hizo un análisis objetivo, tocando las causas que determinaron los resultados electorales? Nos metieron una reforma tributaria, basada en un déficit superior a los 200 mil millones de pesos, pero ¿cuántos comunicadores expresaron al pueblo el origen del agujero? Muy pocos.

Se hace una fiesta de “nacionalismo” en contra de la Barrick Gold, pero ¿cuántos periodistas atribuyeron responsabilidad a Leonel Fernández y compartes en torno a ese leonino contrato? Eso es abusar de la inteligencia de la gente. 

Ahora no se detienen las bocinas en defensa de Roberto Rosario, quien dirige  a su antojo a la JCE, pese a ser un órgano colegiado. Y porque dos jueces disienten del presidente se oferta la idea del caos institucional, en procura de una recomposición del pleno. Si en la JCE hay desorden, el  responsable es su presidente.

Leyendo un matutino, me encuentro con el siguiente titular: “Leonel dice PLD ha fortalecido la justicia en el país”. A partir del viernes decidí empezar a leer las secciones de ciertos diarios por la parte de atrás. Los deportes, los clasificados, el horóscopo, la farándula y, por falta de tiempo, se quedan “las noticias” de la portada. No se pierde gran cosa.

 

El Nacional

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