La Agencia Central de Inteligencia, mejor conocida en el mundo por sus siglas en inglés, CIA, realiza operaciones encubiertas en Libia, con autorización del presidente Barack Obama. ¡La CIA en las suyas y Obama en lo mismo!
El mando de la campaña militar, autorizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, formalmente está en manos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN.
El gobierno de Estados Unidos encabeza otra operación militar de corte imperialista a la cual la ONU le pone el sello de legalidad y, en el terreno de la acción, la OTAN aporta el aparente multilateralismo.
¿Qué pueden decir sobre esto los gobernantes de Europa? La legitimidad de los gobiernos que encabezan y la autenticidad del liderazgo de cada uno de ellos, andarán de mano con los escándalos que pueda generar esta guerra.
El costo en dinero de su participación, lo traspasarán a los contribuyentes, pero tendrán que pagar el costo político de una acción de fuerza concebida para aplicar nuevas formas de saqueo y, en última instancia, para afianzar la hegemonía del poder estadounidense.
A mediado del pasado mes, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, calificó de urgente la intervención en Libia. Es seguro que, en ese momento, la CIA ya estaba haciendo de las suyas y que la información de que Obama autorizó esas acciones es una forma de legalizarlas ante el mundo.
Justo ayer, las fuerzas que se oponen al gobierno de Libia (encabezado por Gadafi, a quien Estados Unidos ha presentado como el bueno y también como el malo) informaron que tropas de la OTAN mataron 13 soldados libios. La cifra y la condición de soldados figuran en la versión de un grupo que se confiesa partidario de la intervención.
Sucede que se hace inocultable que no son incruentos los bombardeos… Las bombas matan, aunque sean lanzadas por la OTAN, autorizadas por la ONU, donadas por los europeos y dirigidas desde la Casa Blanca por la mano de un Nobel de la Paz… El imperialismo es criminal por definición.

