Los legisladores, que gozan hasta del privilegio de ser excluidos de expedientes, no han tardado en rebelarse contra la limitación de las exoneraciones para importar vehículos que contempla el proyecto de presupuesto para 2018.
El Gobierno planteó un tope de 4.7 millones en el valor de las unidades, pero esa cantidad está muy por debajo de los Roll Royce, Mercedes Benz, Ferrari, Lamborghini, las flamantes yipetas y otras cotizadas marcas en que se desplazan los congresistas dominicanos.
Al oponerse a que se limiten las facilidades impositivas, el diputado Elpidio Báez alegó que las exoneraciones son un “derecho adquirido” de los legisladores. Se sabe que para muchos congresistas las exoneraciones son un negocio, puesto que las venden.
Desde hace tiempo se han criticado los muchos privilegios y lo costoso que resultan los legisladores al contribuyente, sobre todo cuando en lugar de velar por los intereses nacionales lo que hacen es, como se ha evidenciado a propósito de las exoneraciones, defender sus beneficios personales.

