Hay palabras bien intencionadas que provocan un eco cruel en la salud mental de quienes atraviesan una depresión, empujándolos poco a poco hacia el abismo. “Anímate, eso se te va a pasar”, “Eso es debilidad” o “Tú eres fuerte, no exageres tanto” son algunas frases del lenguaje cotidiano que escuchan casi a diario, aquellas personas que luchan contra este trastorno del estado de ánimo. Se trata de una enfermedad grave que provoca tristeza persistente, pérdida de interés, alteraciones en la vida diaria y pensamientos de suicidio.
¿Por qué estas palabras tienen un impacto tan profundo en una persona con depresión? Según explica el psiquiatra doctor José López Mena, la forma en la que una persona depresiva percibe la realidad, la vuelve muy sensible a este tipo de expresiones, ya que no se está viendo desde la parte humana y biológica sino desde una visión simplista y menospreciando lo que esa persona dice sentir.
Para quienes buscan ofrecer palabras de aliento, el galeno advierte que no todas las expresiones tienen el mismo efecto. Existe una diferencia entre decir “anímate” y decir “estoy contigo” en medio de una crisis depresiva.
“Aunque suenan bastante similar la expresión de “anímate” te está dando la responsabilidad a ti mismo como persona de buscar la forma de mejorar ese estado de ánimo mientras cuando le expresas a alguien que “estoy aquí contigo” estás siendo empático en hacerle saber que cuentas con su apoyo y que de cierta manera entendemos por lo que está pasando” destacó el médico que tiene consulta en el centro Praxis Psicología Integral.
En resumen, una sola frase puede marcar la diferencia entre que una persona se sienta comprendida o completamente sola. “Si vemos, la mayoría tenemos o usamos una frase que sirve de consuelo a uno mismo cuando se está pasando por una etapa difícil de la vida, que a veces la heredamos de nuestros abuelos, en donde nos marca esa fortaleza y enseñanza de vida que le brindó esa frase a esa persona, por lo que existe una gran diferencia en cómo expresamos nuestros sentimientos y el apoyo que se le da con las palabras a las demás personas y más en esta época digital y de inmediatez que es más fácil comunicar por escrito que por una conversación”.

Detrás de estas palabras aparentemente inofensivas se esconde una comprensión limitada de la salud mental, por lo que para el especialista esto demuestra que la sociedad todavía ve la depresión con mucho estigma y abordada por las creencias populares.
En ese sentido, el Dr. López Mena sostuvo que todavía nos falta comprender el aspecto biológico y sobre todo no usar el nombre de una enfermedad para describir un síntoma. “No es lo mismo decir me siento triste a decir me siento depresivo, si se logra ponerles los nombres correctos a esos sentimientos, es más fácil para las personas no menospreciar y cualquierizar la palabra depresión que cuando es usada tiene un alto impacto social. Mientras las personas se psico-eduquen y puedas identificarla como una enfermedad podremos tener un abordaje correcto y evitar que se cronifique y deteriore las personas con esta enfermedad”.
Recomienda que, aunque el entorno cercano intenta ayudar, un grave error que cometen es minimizar lo que esa persona dice sentir y no ser empático con lo que expresa. Para acompañar sin minimizar el dolor, se debe hacer desde la asertividad “que es una habilidad comunicativa y social que permite expresar ideas, sentimientos, necesidades y opiniones de manera firme, clara y directa, respetando al mismo tiempo los derechos y creencias de los demás. Es la mejor manera de estar presente sin agudizar, minimizar, menospreciar lo que esa persona dice sentir”.
Frases apropiadas
Según el doctor, estas son las frases que nunca deben faltar cuando alguien está en crisis:
- “No estás solo/a. Estoy aquí contigo”. Porque en una crisis la persona suele sentirse aislada, incomprendida o una carga. Rompe la sensación de soledad, que es uno de los factores más dolorosos y peligrosos en la crisis.
- Regula emocionalmente: la presencia humana (aunque sea verbal) baja la activación, da contención.
- No juzga ni minimiza: no invalida el dolor ni intenta “arreglar” de inmediato.
- Devuelve seguridad: comunica acompañamiento, no abandono.
- Abre la puerta al diálogo: cuando alguien se siente acompañado, puede empezar a hablar.
Se estima que, en todo el mundo, el 5,7 % de los adultos padecen depresión. En el caso de la República Dominicana, de acuerdo con los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) publicadas en su Boletín Demográfico y Social 2024, durante los años 2019 al 2023, la tasa de suicidio oscila entre 6.60 y 7.13 por cada 100, 000 personas de 6 años y más.

