El expresidente Leonel Fernández consideró ayer que para incrementar la inversión pública en América Latina y el Caribe es necesario que países con baja fiscalidad puedan llegar al promedio latinoamericano actual, que es de 20% del Producto Interno Bruto (PIB).
Indicó, sin embargo, que esto debe hacerse de manera gradual, con un concepto de tributación progresivo y en base a amplios acuerdos sociales que lleven a un pacto fiscal, como también lo ha sugerido la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Fernández hizo el planteamiento al comentar una propuesta presentada por Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, en el marco del Trigésimo Cuarto Período de Sesiones de ese organismo que se realiza en El Salvador.
En términos de fiscalidad, hay una situación diferenciada en Latinoamérica y para contar con un Estado fiscalmente fuerte que pueda llevar a cabo las inversiones y pueda realizar el gasto público requerido, a los fines de lograr una transformación productiva con mayor rentabilidad, es necesario que se llegue a un acuerdo que logre un pacto fiscal en la región, indicó.
El exmandatario citó el caso de Brasil, que tiene una presión tributaria de un 35% del Producto Interno Bruto (PIB) y México, que tiene un 10%. Este último resuelve sus problemas con la rentabilidad petrolera.
Fernández precisó, que esto es distinto a lo que puede pasar con Guatemala y República Dominicana, que son países que tienen en la actualidad una presión tributaria de tan sólo 12 y 13 por ciento del PBI, sin otras rentas tributarias adicionales.
Cómo, con una baja fiscalidad de 12 por ciento del PIB, sin renta petrolera, sin ingresos extrapresupuestarios, podríamos realizar esta transformación hacia el cambio estructural que propone la Cepal? Muy difícil, afirmó el exmandatario.
Fernández consideró que el desafío de toda América Latina es cómo poder transformar su estructura productiva en una que pueda disminuir las brechas de la productividad, de la tecnológica y de la desigualdad social.
Señaló, a seguidas, que lo que procede es pasar a un nuevo diseño de estructura productiva con más diversificación, que produzca un mayor volumen de producción y que, por tanto, esto tenga un impacto en la calidad de vida de los trabajadores.

