Opinión

Ley Masalles

Ley Masalles

Ante la escalada en la violencia de género, las autoridades eclesiásticas, presentaron una propuesta para extender las clases de religión, encubierta como «educación sexual».

Empero, corresponde a la sociedad procurar que tengamos una educación sexual integral, educando a nuestros futuros ciudadanos sobre los postulados de los derechos sexuales y reproductivos consignados en la constitución, más que la llamada “Ley divina».

En algunas escuelas dominicanas se habla de sexualidad y reproducción de manera transversal, pero no como materia específica. Frank Cáceres reveló en un estudio, que apenas el 20% de las adolescentes entre 15 a 19 años sabían que en el ciclo menstrual hay un periodo de alto riesgo de embarazo. El desconocimiento de lo que ocurre con su cuerpo, las pone en alto riesgo.

Si bien la familia cumple un rol fundamental en el progreso social de cualquier persona, es la escuela el ámbito donde suceden muchas cosas. La socióloga Tahira Vargas dijo que las familias por sí solas, no cuentan con las herramientas suficientes para educar a los adolescentes en esta materia, por los tabúes y preceptos religiosos que rodean la sexualidad.

El sexo, las relaciones sexuales, el amor y cualquiera de las formas en que dos personas se dan tiempos de intimidad, son situaciones que se practican por naturaleza. No se elige, uno se enamora y pierde la noción del tiempo, uno descubre el cuerpo del otro y se descubre a sí mismo. A todos nos pasa y sucede cada vez desde más chicos.

Mucho de nuestros jóvenes y adolescentes ya están viviendo la sexualidad, en ocasiones sufriendo situaciones de abuso permanente sin contar con herramientas para prevenir, ni protegerse. No es hacer apología de preferencias sexuales, ni al aborto sino entender que la abstinencia es solo uno de los muchos otros medios que existen.

El Nacional

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