Ramón Rodríguez
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Ante la trascendencia histórica en que vivimos, guardar silencio en estos momentos de angustia y de impotencia, sería obrar contrario a las enseñanzas del padre de la patria: Juan Pablo Duarte, quien nos convidó en su proyecto de Constitución a conducirnos como una gran familia.
Estos días aciagos, más de 10 millones de dominicanos demandan de ustedes para que ejerzan su liderazgo nacional con responsabilidad patriótica, o por lo menos, en agradecimiento a nuestros grandes hombres que forjaron esta república y nos legaron nuestros símbolos patrios, conservando a sangre y fuego nuestro idioma español, aquél que, al decir de Víctor Hugo, era el único que permitía la comunicación con Dios.
Al momento de escribir esta carta pública, no se avizora un encuentro de nuestro liderazgo nacional, para dar una respuesta conjunta, de pueblo, de unidad nacional, a este enemigo invisible que insiste en arrebatarnos nuestros seres queridos.
Ante este estado de desolación, dolor y tristeza colectiva, nuestras esperanzas descansan en nuestro liderazgo: presidente de la República, expresidentes, diputados, senadores, candidatos presidenciales, empresarios, iglesias, sociedad civil y todo el que comparta la idea de Publio Terencio, de que nada humano nos puede ser ajeno.
El liderazgo, insisto, está en el deber de cambiar los esfuerzos individuales y dar una respuesta contundente, como pueblo unido, con una única ambición: la salud.
Al parecer, señores líderes, ustedes no están comprendiendo que parte del irrespeto a nuestras autoridades del orden, obedece en gran manera a que la población no está percibiendo un mensaje de unidad en estos momentos de angustia, sino más bien, una interminable lucha por el poder, que se manifiesta en qué partido salva más vidas y así, se nos hará más difícil ganar la batalla.
Estos no son días de soberbia ni de heroicidades individuales. Se requiere que el liderazgo nacional actúe con madurez, imbuido en los ejemplos de nuestros grandes hombres, pues no hay dudas, de que la justicia colectiva la hará el pueblo dominicano; ya sea para premiar o para castigar.
Pienso que sería un acto de impiedad la no unificación de nuestro liderazgo para diseñar una sola estrategia de lucha. El que tenga ojos para ver, que vea y el qu

