La Reunión Latinoamericana sobre Financiamiento Agrícola efectuada en esta capital advirtió que los gobiernos de la región están compelidos a hacer inversiones que ayuden a mantener el interés de los productores, ya que la única vía para desarrollar el campo es contando con recursos para invertir a largo plazo.
Los expositores de las 16 entidades representadas en el encuentro no sólo establecieron los problemas comunes a superar para alcanzar el desarrollo rural, sino que destacan la obligación de fortalecer el crédito para garantizar la seguridad alimentaria.
El administrador general del Banco Agrícola, Paíno Abreu Collado, al ofrecer las conclusiones del encuentro explicó que de acuerdo con los especialistas del sector, la banca de segundo piso tiene que contar asimismo con intermediarios sólidos, proyectos definidos y específicas fuentes de financiamiento.
También se planteó en el encuentro la necesidad de crear nuevos productos como medio indispensable para la generación de ingresos adicionales, tomando en cuenta que ninguna entidad financiera para el desarrollo es autosostenible únicamente a través del crédito.
En la reunión se estableció igualmente que no son obstáculo para la canalización de los financiamientos agropecuarios, las normas prudenciales, cuya flexibilización parece muy remota, dadas las condiciones en que debe operar la banca tradicional.
El seminario denominado Fortalecimiento de los Sistemas Financieros Rurales frente a los Actuales Desafíos del Desarrollo Agrícola Latinoamericano fue convocado por la Asociación Latinoamericana de Instituciones Financieras para el Desarrollo (ALIDE) y el Banco Agrícola de la República Dominicana, y reunió a representantes de 17 países y seis entidades internacionales, entre las cuales se cuentan además el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Corporación Andina de Fomento (CAF), el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo del Seguro Agropecuario (ALASA), y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
En el seminario también se analizó la incidencia del seguro agropecuario en la producción de alimentos de origen rural.
El servicio fue considerado como una herramienta indispensable, que puede ser brindado igualmente por organizaciones de los propios productores, y que debe acompañar a todo financiamiento como mitigador de riesgo, garantía o negocio generador de ingresos adicionales para las instituciones financieras.
Por su complejidad, múltiples riesgos y altos costos, se recomendó el aporte del Estado para el pago de las primas, con lo cual los labriegos se sentirían mucho más estimulados a invertir y a trabaja

