BELGRADO. SERBIA. AP. La conciliación sustituyó a la confrontación entre los países europeos enfrentados por su respuesta a la marea migratoria en el continente, mientras miles de solicitantes de asilo entraron en Croacia ayer en su camino para encontrar una nueva vida en Europa Occidental.
Hungría ha anunciado la retirada de los rollos de alambre de púas de un parte de su frontera con Eslovenia, una barrera que se consideraba una violación de las normas de la Unión Europea sobre libre circulación en gran parte de su territorio.
El gesto se produjo luego de la reapertura de la frontera entre Croacia y Serbia.
Las concesiones, que llegan dos días después de una cumbre de líderes de la UE sobre la crisis migratoria, sugieren que el bloque de 28 países estaba alarmado por la falta de cooperación entre sus miembros y por los intercambios dialécticos cada vez más subidos de tono.
Estas disputas internas obstaculizaban los esfuerzos para ayudar a las personas que huyen de la guerra y la pobreza en Oriente Medio, África y Asia.
La decisión de Budapest de cerrar su frontera con Serbia el pasado 15 de septiembre provocó una serie de respuestas que hicieron que los migrantes tuvieran que correr de frontera en frontera en su intento por llegar a Alemania, Austria y otras naciones europeas que se han ofrecido a acogerles.
En un primer momento, Croacia dio la bienvenida a los migrantes, pensando que cruzarían a Eslovenia para llegar a Austria y Alemania.
Pero Eslovenia se negó a abrir el paso, lo que hizo que Croacia, una
de las naciones más pobres del continente, tuviese que hacerse cargo de los migrantes en tránsito.
El gobierno de Zagreb acusó entonces a Serbia de dejar a los refugiados a las puertas de su territorio y, como represalia, cerró su frontera al paso de mercancías.
Luego de que Croacia volviese a abrir la frontera con Serbia, su primer ministro, Zoran Milanovic, apareció en la principal televisora serbia explicando sus medidas.

