Los aguaceros de los últimos días sirvieron para delatar la gravedad del problema del drenaje pluvial en el Distrito Nacional y en Santo Domingo. Cinco horas ininterrumpidas de lluvia bastaron para que la ciudad colapsara.
Ninguno de los dos síndicos de las ciudades sumergidas en el caos acuático dio la cara para explicar la magnitud del problema, o informar a los munícipes sobre el destino de las partidas presupuestadas en sus alcaldías para solucionar problemas de drenaje.
Sólo la alcaldía de la Capital recibe este año tres mil millones de pesos, de los que al 30 de junio debió haber manejado unos mil 500 millones.
De acuerdo a la Ley que rige los ayuntamientos, el 40% de los recursos que reciben los cabildos debe destinarse a la construcción de obras municipales y a garantizar los servicios públicos, por lo que, sólo en el Distrito Nacional, la inversión debe rondar los 600 millones de pesos en lo que va del año 2010.
El Distrito Nacional tiene tres circunscripciones, y de acuerdo al presupuesto de este año, para cada una de ellas se destinó una partida para obras que, sumadas, cuestan unos 160 millones de pesos.
La imagen del alcalde capitaleño es bien ponderada. La mayoría lo considera honesto, y es seguro que no perderá tiempo en explicar la inversión que hace el cabildo en la solución del problema del drenaje, así como los puntos intervenidos.
Sé que el alcalde reelecto, quien lleva ocho años abogando por una ciudad, conoce la Ley, y sabe que la desviación del dinero destinado a obras, es un delito, aunque se trate de cubrir otras áreas de la alcaldía o fortalecer otros servicios.
Los capitaleños estamos a la espera de una explicación convincente. Si el dinero se invirtió en la solución de puntos críticos del drenaje, debemos saberlo, pero si está depositado en el banco para destinarlo a un agresivo programa durante la temporada ciclónica, es tiempo de comenzar.

