Opinión

Lo justo es la paridad

<P>Lo justo es la paridad</P>

En Costa Rica siempre entendieron las cuotas como lo que son: medidas remediales, temporales y transitorias hasta que se establece la igualdad.  También entendieron que la institucionalidad es la única garantía de los derechos políticos y requiere un proceso de democratización interna de los Partidos Políticos, y de unidad de todas las mujeres, por eso,  conjuntamente con el Instituto Nacional de las Mujeres  se integraron a la lucha por la paridad la Defensora de las Mujeres, las ONG, organizaciones civiles, sindicatos, cristianos de base, y sobretodo los medios de comunicación.  Para la vigencia de un estado de derecho y constitucionalidad; y para el establecimiento de sanciones claras a los partidos que no practiquen la paridad.

¿En que redunda la paridad?  En la calidad de la democracia,  de la representación y  creación de una cultura de igualdad al interior de los partidos políticos.

Marlene Choque Aldana, representante de Bolivia, concuerda con estas conclusiones, pero aclara que la paridad es parte de un proceso de acumulación de luchas.  No un regalo.  Y es un proceso de construcción de ciudadanía.

En Bolivia, comenzó cuando en 1977 cuatro mujeres indígenas hicieron una propuesta al Congreso, una de las cuales fue elegida en 1979 como Diputada y luego en 1979 como vicepresidenta de la Republica.

Choque Aldana aclara que en la Constitución de su país no existe la palabra paridad, pero existen dos Artículos, el 11 y el 26, sobre participación equitativa, que garantizan la paridad en las dos Cámaras, además de que, y este es un punto fundamental, la elección de las candidatas no depende los Partidos Políticos sino de las organizaciones ciudadanas.

En el 2009 existía una paridad limitada, ya que se aplicaba solo a las denominaciones pluriminales no plurinacionales, lo cual se cambio con el Articulo 9 y con el Articulo Uno, que establece la alternancia hombre-mujer o viceversa, (y mediante ley del 2010) en todas las circunscripciones, modificando la Ley de Cuotas de 1997 que establecía un 30% de Diputados femeninos en el Congreso y un 25% de Senadores.

Los hombres respondieron con candidaturas “trasvestis” es decir, inscribiéndose con nombres de mujeres, a lo que las mujeres respondieron organizándose al margen de las orientaciones partidarias (mujeres de derecha e izquierda); aliándose en los espacios de decisión; aliándose con  actores mediáticos para acciones espectaculares, y enlistándose en  los espacios de capacitación.

Esta ley tuvo resultados espectaculares:  En el 2009 las senadurías pasaron de 0 a 44% para las mujeres.  Y las diputaciones de 3.1% a 23.3%, estando las dos cámaras legislativas dirigidas por mujeres.

El Nacional

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