Opinión

Lo que está a la vista…

Lo que está a la vista…

No se requiere realizar un censo para comprobar que el número de indocumentados haitianos aumenta vertiginosamente cada día, por la sencilla razón de que ingresan mucho más que los que salen o repatrian.
Tampoco hay control sobre la migración ilegal de ciudadanos venezolanos, cubanos, rusos y de otras nacionalidades, quienes vienen acosados por crisis políticas o económicas o con el propósito de delinquir.
Las autoridades se ufanan en anunciar que repatrian más de dos mil haitianos por mes, lo que es motivo de alarma para muchas organizaciones no gubernamentales con matasellos extranjeros que pretenden que el Estado renuncie a su derecho de ejercer control migratorio.
No hay más que recorrer calles, avenidas, sectores residenciales, barrios populares, comunidades rurales, polos turísticos, áreas de construcción y mercados para constatar la ya desbordante población de indocumentados, principalmente haitianos. Lo que está a la vista no requiere de espejuelos.
En las redes sociales se difunden vídeos de hileras de motocicletas que cruzan la frontera norte con tres y cuatro inmigrantes haitianos a quienes traficantes les cobran tres mil pesos por colocarlos en lugares seguros del lado dominicano.
En los aeropuertos no se restringen ni se supervisan las entradas de ciudadanos procedentes de la convulsionada Venezuela ni de ninguna otra parte, mientras la frontera terrestre se mantiene virtualmente abierta de par en par.
No se trata de xenofobia, de resabios racistas o rehuir al compromiso histórico de servir de refugio a ciudadanos objeto de persecución, represión política o económica, lo que se reclama es orden, control migratorio.
El Gobierno tiene la obligación de frenar este desorden migratorio, que no se resuelve solo con deportar más indocumentados, sino también con impedir que ingresen de manera desaforada, masiva y continua, como ocurre actualmente en las narices del Cesfront y de Migración.

El Nacional

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