Opinión

 Lo que está mal

<P> Lo que está mal</P>

Durante su campaña proselitista el presidente electo no planteó una revolución social. Sería lo ideal, pero es mucho pedir. Aunque las condiciones estén dadas para por lo menos comenzar la transformación de un sistema personalizado, que además de relegar las instituciones está plagado de injusticias. Pero sólo con corregir lo que está mal, haría, como dice un amigo, lo que nunca se ha hecho, que es más que suficiente y de paso sentaría las bases para esa revolución que tanto se necesita. 

Es bien sabido que no tiene una varita mágica para resolver de una vez el problema eléctrico, reducir al mínimo la criminalidad ni crear empleos de calidad. Pero sí puede terminar con el desorden, el pernicioso clientelismo político y la opacidad en el sector público. Es posible que República Dominicana, como resultado del corrosivo clientelismo, sea la única nación en el mundo  con un ministerio con 43 viceministros. Y que tenga más entidades, como el caso del sector transporte, con las mismas funciones.

El desorden ha alcanzado dimensiones tales que hasta directores y asesores de departamentos de relaciones públicas devengan sueldos superiores al del Presidente de la República. Sin hablar, por supuesto, de algunos ministros o superintendentes cuyos nombramientos están supeditados a un decreto. La jerarquización y el orden serán un gran ejemplo que la sociedad aquilatará como una saludable señal de cambio.

Corregir lo que está mal es el principal desafío de la nueva gestión del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), sin importar que implique una ruptura o un choque con el modelo del gasto desmedido protagonizado por Leonel Fernández. Tal vez no tenga que llegar a la austeridad “in extremo”, pero sí a la racionalidad, siempre y cuando los intereses nacionales estén por encima de sus ambiciones personales.

Aunque el presidente Fernández presente la estabilidad económica como uno de sus principales legados, no hay que ser ningún experto para darse cuenta de que el escenario pinta color de hormigas. Con una deuda pública que se ha convertido en una camisa de fuerza, en el panorama está dibujada una reforma fiscal, que traerá conflictos, aunque no sólo contemple incrementar las recaudaciones sino también reducir el gasto.

Danilo tampoco podrá sustraerse  de la crisis en países como España por su impacto en las remesas y en el turismo. Las limitaciones reales, que suelen dibujar un panorama sombrío, son para que la nueva gestión peledeísta capture desde el primer momento la confianza en la población a través de acciones concretas con el propósito de corregir lo que está mal. No hay pero que valga, porque todo depende única y exclusivamente de su voluntad.

El Nacional

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