Opinión

Lo que molesta

Lo que molesta

Todavía arrancando la contienda electoral, algunas voces conocedoras y versadas, anuncian mucho más ruido a futuro y hasta uno que otro problema entre las militancias cuando, enardecidos los ánimos, se olviden que ya no hay que pelear por ideas ni perspectiva, porque toda posibilidad ya ha sido “pactada”.

Muchas cosas molestan para esta fase de las elecciones, en que como tradicionalmente, el pueblo desconcertado mira carteles, consignas, caravanas, bandereos, spots televisivos, repartidera de dinero, vehículos costosos  forrados de afiches con las carotas de los/as candidatos/as, quemando gasolina y contaminando con vapores y ruido.

Molesta que los fines de semana no se pueda circular, un toque de queda autoimpuesto por la salud emocional de la ciudadanía, sin impedir que las salidas de emergencia se conviertan en pesadillas cuando, inocentemente una persona queda atrapada en las redes del tropel politiquero que bebe y vocea al repique de estruendosos equipos de sonido.

Molesta que mientras la salud pública, la educación, la seguridad social y otras áreas  se caen a pedazos por falta de recursos, los 1,085 millones 488 mil 234 pesos asignados para el carnaval de la campaña se gasten en atronadores equipos de sonido, ron y cerveza, pago a compositores  mediocres que ensalcen las virtudes del candidato y a sus orquestas, banderolas, afiches, compra de analistas y análisis mediáticos y en muchos etcéteras.

Molestan los “movimientos de apoyo a fulano”, creados para reelegir a congresistas que buscan repetirse, ahora seis años, presididos por las propias esposas de los candidatos, a quien promocionan descaradamente, sin sentir siquiera la vergüenza sana del propio abuso que significa una propaganda tan casera y cercana. (¡Peleando por nuestros “cuartos”, se llama!).

Molesta, el estilo de hacer campaña política con tanto derroche de recursos y tan poca creatividad, porque estamos en medio de una crisis solo para el pueblo y el desenfado utilizado escandaliza a la ciudadanía con necesidades reales reprimidas.

En fin, molesta la forma de promoción política desarrollada por los partidos en la República Dominicana, que sigue siendo tan masculina, insensible a la mayoría, malgastadora y depredadora del ambiente. Y las mujeres políticas, con  dificultad para plantar la diferencia, terminan aplicando el mismo modelo para poder llegar.

El pueblo, mayoría en femenino y en decisión por el voto, reclamamos el adecentamiento del proceso electivo que queremos, sin despilfarro, ni clientelismo, ni las diez mil trampas para ganar que exhiben con desenfreno la mayoría de quienes aspiran a la “tranquilidad laboral” por los  próximos seis años. (¡Suerte que hay algunas opciones!).

El Nacional

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