El presidente Leonel Fernández es un camaleón político. Es de izquierda, si está frente al presidente Hugo Chávez o Fidel Castro. Al otro día pasa a la derecha más recalcitrante si tiene ante sí al genocida de George Bush o al inefable Tony Blair.
Cuando el presidente llama al ex candidato presidencial (¿?) del PRD para negociar un acuerdo político electoral, no está escogiendo a su interlocutor en el partido opositor, como dicen muchos. Está creándole una crisis al único partido que puede enfrentarlo con éxito. Como es bien sabido el presidente Fernández intentó atraerse a Hipólito, con quien se reunió en dos oportunidades, con los periodistas esperando, para ofrecerle lo mismo. Pero el ex presidente Mejía lo rechazó de plano.
No cometo una infidencia si revelo que participé en una reunión con el ex mandatario y un emisario del presidente Fernández con el mismo propósito. Después de escuchar con atención la propuesta, Mejía dijo:Yo no me hago vagabunderías, ni traiciono a los míos. Dígale a ese señor que no me presto a su juego, que apunte hacía otro lado.
Acorde con ese pensamiento y esa actitud del ex presidente Mejía, la Comisión Política del PRD decidió no negociar con un gobierno al que previamente había calificado de legal, pero ilegítimo por haberse impuesto en las elecciones utilizando los recursos del Estado, algo que fue reconocido por los observadores nacionales e internacionales. Esa decisión fue anunciada en rueda de prensa donde estuvieron, entre otros, Miguel Vargas y Orlando Jorge Mera. A instancia de Hipólito Mejía, el Comité Ejecutivo Nacional decidió expulsar a los legisladores que aprobaran extenderse el período por dos años como se estaba acordando con el gobierno los mismos que previamente buscaban la presidencia de la Cámara de Diputados. En secreto. Gente del PRD, del Nuevo PRD.
Negociar con el presidente Fernández, secretamente, es una violación a las políticas, normas y procedimientos del partido, es un acto que merece la más duras de las sanciones. Y si eso no ocurre, como en efecto no ocurrirá, es porque en el partido, y en la sociedad, todo y nada es lo mismo, porque en este país nadie respeta nada.
Presentar el acuerdo entre el presidente de la República y el dirigente del PRD como un logro importante para el país, es una ofensa a la inteligencia. El pacto se produce en momentos en que la figura de Fernández se derrumba. Había perdido casi 20 de aceptación, Las protestas iban en ascenso. El pacto lo detiene todo. Cesan las protestas. Miguel le sacó a Leonel Fernández las castañas del fuego. Pero eso no es todo. El presidente sigue con su agenda política de cara al futuro. Recordemos que el presidente Fernández prometió no volver a ser candidato en las elecciones del 2012. Que presentó incluso una moción en una reunión del Comité Político de su partido que nadie pueda presentarse durante tres periodos consecutivos a la presidencia de la República, la cual fue aprobada a unanimidad. Y no hay precedentes en el PLD que las decisiones de ese organismo sean vulneradas. No estaba en la agenda de Fernández mantenerse en el cargo. Pero si mantenerse como jefe político. La nueva Constitución le garantizará el control del Consejo de la Magistratura, de la Junta Central Electoral, de la Cámara de Cuentas y del Congreso. ¡Casi nada!
La unificación de las elecciones presidenciales y congresuales es un triunfo de Leonel, no de Miguel. El presidente Fernández invertirá lo que haya que invertir, para lograr mayoría de senadores, diputados y síndicos. Como serán electos por seis años, si él mantiene el control del Congreso, el próximo gobierno estará atado de pies y manos. Nada podrá hacer el presidente entrante sin el respaldo de Leonel Fernández. Los dos años que le quedan de gobierno, más los cuatro del gobierno entrante, estarán garantizados. Será intocable. Lo garantizó Miguel Vargas al firmar un pacto que comprometió a su partido.
La otra cosa es que el PRD está desarmado políticamente. No puede acompañar al pueblo en sus reclamos. Eso significa que el presidente continuará gobernando sin mayores dificultades. Creo sinceramente, que al PRD le han dado una estocada trapera, mortal por necesidad.
Quienes dicen que Fernández le ha entregado el mando por adelantado a Miguel Vargas con la firma del pacto, están totalmente equivocados. Ignoran que el poder no se regala, se gana o se arrebata. Creo que ahora es que el PRD, dividido y desarmado, se encuentra lejos del poder. Y, como dicen los marxistas, sin unidad no hay fuerzas, y sin fuerzas no hay victoria.

