Opinión

Lo viejo y lo nuevo

Lo viejo y lo nuevo

En el libro Éxito y agonía en la post- modernidad, su autor José Miguel Gomez afirma que “ Las influencias socioculturales han producido conductas y comportamientos masivos basados en modelos de influencias de condicionamientos y acatamientos sociales, de donde se han creado nuevos estilos que se reflejan en la forma de vestir, de comer, socializar, divertirse etcétera. Pero también en la forma de pensar y de expresarse y asumir la identidad sicosocial” pá.g,48.

Las influencias socioculturales siempre serán un asunto a observar, pues ellas también llevan a adhesiones y aceptaciones no siempre racionales, por lo que este autor, como complemento de la idea anterior hace uso del término neofilismo social, dándolo a entender como “la devoción por lo nuevo o la búsqueda, de manera recurrente por asumir todo lo que es nuevo, sin reflexionar los beneficios o riesgos que implican” pág. 95.

La cita precedente sirve a la actualidad dominicana donde se asiste a una convergencia de iniciativas foráneas acorazadas bajo el epígrafe de humanismo / modernidad, y en afán de sumarse a ello, no se analizan en la dimensión en que deberían serlo, más bien son acogidas por venir del llamado nuevo orden mundial, y al ser rubricadas por agencias internacionales, reciben la sacralización, y se adicionan sin mucho reparo. Ese es el caso de la ideología de género que busca imponerse de cualquier modo, incluida, quizá más adelante, la sanción legal.

La ansiedad por inscribirse en lo que se ha vendido como avanzado, no es nada pasajero, ya que se va haciendo justificable un paralelismo entre lo viejo y lo nuevo, donde el primero, pierde la validez al ser etiquetado como del viejo orden, que no aporta sino atavismo, atraso, y caducidad, aunque este posea la fuerza de la historia, cultura, y la validez de la experiencia social. En la propuesta de esta ideología se busca dar preeminencia a las identidades sexuales de una minoría de minoría, por encima de la mayoría, y que esta lo asimile como lo más natural.

El país está llamado a actuar con niveles óptimos de conciencia, no por efecto del cabildeo local y “sugerencia” internacional.

En esa imposición con que se quiere introducir la ideología de género, es donde la dirigencia política, cultural, educativa, social, y académico, deben mostrar una inteligencia operativa para que, antes de adscribirse a una estrategia de esta envergadura, analicen vertical y horizontalmente todas las consecuencias que pudieran derivarse. Las agendas internacionales si ven un país pequeño, que además tiene corrupción e instituciones débiles, se valen de lobistas y lacayos para doblegar su voluntad.

El Nacional

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