El presidente Danilo Medina, miembro meritorio y respetado del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), no tiene aún cien días de ejercicio como presidente de la República, y ya está saliendo la información, a través de los medios de comunicación, que relata los preparativos acerca de la preparación de una supuesta campaña de descrédito en contra del expresidente Leonel Fernández.
Esa orquestación, medio desarreglada, no es de ahora. Puesto que sus auspiciadores, en el proceso electoral pasado, ya habían soltado algunas prendas. ¿Quiénes serán los estrategas de tan ingeniosa y atrevida campaña?
¡Oh!, hasta mi nieto de tres años ya lo sabe. En realidad, no se tiene que ser un amante de las ciencias ocultas para adivinar que es el PRD-PPH quien anda vuelto loco recorriendo el territorio nacional, desesperado, intentando montar, en frágil tarima, el soso espectáculo llamado juicios populares. Es la verdad.
Ahora bien, dicha campaña no puede observarse como si fuese una persecución contra el presidente del PLD, quien continúa siendo uno de los políticos mejor valorados por la población; sino, además, contra toda la organización morada.
Más todavía, no puede descartarse la intentona de pretender, con esa acción temeraria, empañar la correcta y celebrada política anticorrupción que, afortunadamente, está desarrollando el licenciado Medina.
Como vivimos en democracia plena, el PRD-PPH o cualquier persona común, de tener pruebas contundentes e irrefutables de actos de corrupción cometidos por funcionarios del anterior gobierno, debería de encaminarse hacia los tribunales y someter a los supuestos corruptos. De no hacerlo, quedaría debidamente comprobado que lo que se busca es fastidiar y nada más.
Lo cierto es que el PRD-PPH siempre le ha tenido miedo al doctor Leonel Fernández. Desesperadamente quisieran inhabilitarlo para el 2016, presentándolo como si fuese un corrupto o algo parecido. ¡Ofrezcome!
Y ante todo lo dicho, lo mejor que podrían hacer los peledeístas sería no cerrar los ojos ante el absurdo que se aproxima de los circos populares. Deben de estar preparados para que, de ser necesario, defiendan como debe ser a su presidente de partido y a su gobierno.

