Las empresas generadoras de electricidad han advertido que apagarán el país en caso de que no cese lo que definen como cobros irregulares que ejecuta la Autoridad Portuaria Dominicana (Apordom).
Sin importar si son legales o no los reclamos de pago por servicio o servidumbre que reclama esa institución oficial, la amenaza de suspender el servicio de energía eléctrica constituye un acto de chantaje absolutamente inaceptable por parte del Estado y la ciudadanía.
La Asociación Dominicana de Industrias Eléctricas, que formula la advertencia, debería saber que en esta nación operan tribunales de justicia a donde se acude a reclamar derecho o exigir reparación por daños infligidos.
También debería saber que el suministro de energía eléctrica es un servicio público, regido por leyes especiales, que incluyen salvaguarda del orden público y seguridad interna del Estado y que, por tanto, no puede ser suspendido por algún resabio de la iniciativa privada.
A los tribunales de la República corresponde determinar si en los embargos ejecutados por Autoridad Portuaria en perjuicio de empresas generadoras de electricidad se ha cumplido con la ley o si se han violentado los derechos de esas sociedades.
Amenazar con suspender operaciones, que es lo mismo que paralizar todas las actividades productivas y domésticas, constituye un gesto de prepotencia absolutamente inaceptable.
Las razones que arguyen empresas generadoras de electricidad para negarse a tributar pagos por uso de puertos u operaciones marítimas deberían ser expuestas ante un tribunal, sin incurrir en la presión de producir un apagón descomunal.
El Gobierno ha iniciado el pago de deuda por más de 540 millones de dólares a generadores de electricidad que, amparados en contratos definidos como onerosos, se convierten en uno de los sectores de mayor rentabilidad.
La amenaza de apagar para no pagar. convierte a esas empresas en los co- dueños del país.
