El primer día laborable de 2017 debería servir como plataforma de despegue hacia un nuevo escenario económico y social en el cual se entrecruzan oleajes de incertidumbre que pueden provenir de algunos de los tantos avisos de tsunami en el entorno internacional.
La primera de esas marejadas arrastra el incremento en la tasa de interés de la política monetaria del Banco Central, previo a la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de incrementar su tasa de interés, lo que motiva una reversa en el flujo de capitales que se dirigen ahora desde países emergentes hacia territorio estadounidense.
Otro peligroso oleaje ha sido el intempestivo incremento en el precio del petróleo como resultado de una decisión política de la Organización de Países Productores (Opep), que supone un incremento significativo en la factura petrolera local.
La estabilidad macroeconómica constituye el primer gran reto del Gobierno para este 2017, por lo que tendrá que hilar fino en la aplicación de políticas públicas que permitan a la nave de la economía navegar en la misma dirección de las corrientes que signarían el entorno internacional.
Debería advertirse a Gobierno y sector productivo que la débil plataforma del edificio macroeconómico no soportaría un tsunami de mediana intensidad, por lo que se requiere combinar una mejoría en la calidad del gasto público con el incremento de la presión tributaria.
El previsible crecimiento del PIB dominicano debería reflejarse en mayor generación de empleos, reducción significativa de la pobreza, mayor cobertura y calidad de los servicios públicos, todo lo cual se impulsa a través de la redistribución del ingreso público.
Turismo, remesa, inversión extranjera directa, minería exportaciones se mantienen como puntales del crecimiento, pero también urge más celeridad en los flujos de transferencia tecnológica, diversificación de la oferta exportable y más alto nivel de productividad y de valor agregado en la economía.
El 2017 representa otra oportunidad al Gobierno para que exprese una decisiva voluntad política en la lucha contra la corrupción, la delincuencia y criminalidad. Se advierte también que los días del año se van como agua entre las manos, por lo que el tiempo apremia.

