La cultura es un componente esencial del desarrollo de los pueblos, en cuanto contribuye a humanizar las relaciones humanas y además ayuda a la defensa de la libertad y la identidad de los individuos.
La concepción de cultura está íntimamente ligada a definiciones que comenzaron gestarse con el avance de la antropología. Antes se pensaba había personas cultas e incultas, pueblos cultos e incultos y en realidad, cuando se comenzaron a conocer comunidades en Asia, África y América, se demostró que cada uno de esos pueblos tenía su propia cultura, lo que sucedía era que eran culturas distintas a la europea.
Según Ezequiel ander egg, en su obra metodología y práctica de la animación socio cultural: una cultura subsiste cuando, sin perder el sentido del pasado, actualizado en tradiciones vivas y pleno desarrollo, es capaz de cambiar y de mantenerse en movimiento hacia delante, de estar ligada al futuro. Y comenta que como persona o como pueblo, uno solo se liga al futuro cuando tiene esperanzas e ilusiones y se quiere influir en lo porvenir mediante creaciones nuevas enraizadas en lo que se ha sido y lo que se está haciendo.
El animador sociocultural es protagonista del hacer dentro de las actividades de planificación e intervención social. Es un valioso ser descubridor de valores humano.
Ser animador es ser algo importante de los demás de toda la comunidad la figura del animador es básica en todo proceso de animación sociocultural porque él es un impulsor decidido de los esfuerzos colectivos y populares. Sus mayores soportes son su propia sensibilidad y capacidad perceptiva.
Gerenciar es tomar unas ideas, unas instituciones, unas iniciativas, unos sentimientos y convertirlos en propósitos, luego de aplicarles una serie de recursos y de administrarlos a través de determinadas acciones organizacionales.
Es también favorecer la traducción de esos propósitos en bienes, servicios o conocimientos.
Desde el punto de vista semántico del vocablo «gestión», significa acción y efecto de administrar. Gestionar equivale a hacer diligencias para alcanzar algún propósito. En sentido general, un gestor es un gerente o conductor.
Siendo la cultura el fundamento vital de nuestra sociedad, debemos defender que la acción cultural marche apegada a la planificación de la gestión cultural.
La gerencia es un proceso porque arranca de una materia prima a la cual se le aplican unos medios de transformación para obtener un determinado producto.
Javier Pérez de Cuellar en el Informe de la Comisión Mundial de Cultura y Desarrollo titulado «Nuestra Diversidad Creativa», nos señala que Nuestro camino es largo. Todavía no hemos aprendido a respetarnos plenamente, ni a compartir ni a colaborar. Este momento realmente extraordinario de la historia requiere soluciones de excepción. El mundo que conocemos, todas las relaciones que dábamos por sentadas están experimentando una reformulación y una reconstrucción profunda. Se necesita imaginación, capacidad de innovación, visión y creatividad. Y terminan diciéndonos que «… esto supone abrir la mente y el corazón, y tener la voluntad de buscar definiciones nuevas, de reconciliar antiguos antagonismos y de ayudar a trazar nuevos mapas mentales.
En último término, es la sinceridad de nuestra introspección lo que nos llevará a comprender la experiencia del otro, y será esa comprensión y compasión la que nos encaminará hacia un futuro en el que la búsqueda de la libertad individual se equilibrará con la necesidad del bienestar común, y en el que la empatía y el respeto de todas las diferencias humanas formarán parte e nuestro proyecto».
Para nosotros, los trabajadores de la Cultura, la Gestión Cultural es más que poseer información o recursos. Nuestro interés ha de ser disponer de recursos, para seleccionar, jerarquizar y aplicar correctamente la información.

