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Refuta criterios Juan TH
Señor director:
Juan Taveras Hernández, Juan TH, ha escrito cuchumil artículos para tratar de denostar, descalificar, reducir y desconsiderar a Miguel Vargas. El pobre TH ha tenido que acudir al pensamiento luminoso de Mao Tse Tung; como los polemistas pobres de argumento (que no lo es), se ve obligado a usar alusiones personales; se exorcisa en público los fantasmas que pueblan sus más recónditos ámbitos subconscientes, pero cada vez el liderazgo de Miguel Vargas adquiere nuevas y mayores dimensiones.

Yo, que me tomo estas cosas con más seriedad, en este paroxismo que alcanzan los ataques de TH contra Miguel, veo un sueño del Silvio con serpientes, en el que mata una y aparece otra mayor.

Por eso dedico al TH,  con todo cariño, la siguiente visión sobre el liderazgo de Miguel Vargas: 

La emergencia de Miguel Vargas como interlocutor fundamental del presidente Fernández y del país, es el fruto de la formación de una personalidad y un proyecto político modelados con paciencia de orfebre.

Muchos admiran el temple y la inteligencia de estos días en que concertaba tan trascendental acuerdo hasta coronarlo en el éxito, sin dar señales de ansiedad o nerviosismo. Ni el Presidente ha ocultado su sorpresa ante el tono respetuoso, el carácter firme y la visión rápida y clara del nuevo líder del PRD.

Cuando Leonel Fernández convocó la Cumbre de las Fuerzas Vivas no confirió a Miguel el rango de interlocución que le reconoce hoy, porque muchos no se daban por enterados de que el liderazgo perredeísta estaba ya definido.

Vargas delineó al inicio de la Cumbre un perfil de estadista. Aunque no participara en los debates y pese que el PRD no tuviera capacidad institucional para acompañarlo.

Uno de los puntos de partida del ascenso ha sido acompañar la crítica opositora con propuestas que adelantan su idea de Proyecto de Nación a 20 años.

Desafío interno y retos externos condujeron a Miguel a aspirar a la presidencia del partido, con trabajos que han confluido en el reconocimiento de su capacidad unificadora y de interlocución, Who delivers, en el argot técnico.

Vencido inicialmente en reducidos ámbitos jurásicos, el apoyo de las bases perredeístas y el acercamiento a sectores políticos y sociales le han colocado en el centro del escenario, atrayendo a fuerzas que dispersan las crisis de partidos, el gobierno y otras instituciones.

Vargas logró construir una fuerza legislativa y política que arrebató la capacidad de negociación a los reformistas y obligó, por lo dicho posteriormente en España, a un presidente Fernández a aceptar la conveniencia de cerrar todo resquicio a la reelección. Y Miguel lo hizo con decoro y respeto, sin hacer concesiones o dar marcha atrás en sus compromisos y creencias fundamentales, como les quedó bien claro tanto al Presidente como a sus comisionados en el Acuerdo.

Se trata de un liderazgo sereno y firme, confiable hasta para sus adversarios. Miguel reúne a una fuerza política de poder con un programa coherente, en el que la renovación y los cambios en el PRD son columnas fundamentales.

Ha perdido votaciones y las ha acatado para no transigir en cuestiones claves, porque no es persona que se deshace en los reveses sino que sigue trabajando hasta la victoria.

El PRD y el país precisaban de un liderazgo y una conducción capaz de definir objetivos claros y de sostenerlos en lo fundamental, con las riendas tensas pero sin frenar el vuelo, como decía el poeta, consciente de que lo importante no es llegar sino llegar con todos, y llegar a tiempo.

El PRD necesitaba un centro en el que confluyan todas sus energías para poder ganar y, lo más importante, llevar a cabo las transformaciones históricas que ha planteado a través de las crisis y las coyunturas del país.

Ese liderazgo-centro ha quedado definido, en su edad, apuntando claramente hacia un tiempo de triunfos y renovadas esperanzas para el PRD y el país.

Yo le propongo, TH, ponerse claro con esta realidad y dejarse de estar peleando contra molinos de viento.

Atentamente,

 Nelson Marte

El Nacional

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