Opinión

Los lectores opinan

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Compromiso eterno
Señor director:

Miguel Cocco fue un hombre de grandes y nobles sentimientos, de corazón puro; un hombre imprescindible, porque supo luchar toda la vida.

Para él, el luchar significaba ser todos los días un ser humano nuevo.

Vivió por la felicidad de los demás, y precisamente por esa felicidad murió.

Nunca se paró a preguntar por quién doblaban las campanas, sabía que las campanas doblaban por todos; y él formaba parte importante de todos los que escogieron el camino del sacrificio por la alegría de los demás.

La transparencia moral, la responsabilidad social y el compromiso político fueron grandes y maravillosas estrellas que siempre permanecieron en la frente de Miguel.

¡Cuántas virtudes en un solo hombre! Que a nadie se le ocurra expresar que dejó de ser un hombre revolucionario; eso jamás. Su pulso nunca tembló, su voz nunca fue sumisa ante las injusticias, su corazón siempre estuvo firme a la hora de cumplir con sus responsabilidades para hacer valer y respetar los intereses de la nación.

Todos los años de su vida se convirtieron en los mejores años de su existencia en la tierra.Solamente lamento, y lo lamento de verdad, que no pude estar a su lado cuando estalló la Revolución de Abril en 1965, tampoco aquel glorioso 12 de enero de 1972 ni los años posteriores. Para ese entonces, desde mi Villa Altagracia me solidarizaba con sus hermosas ideas.

Pero qué bueno que un patriota, llamado Juan Bosch, nos acercó.

Terminamos en la misma organización. Construyendo con entusiasmo nuestro partido, defendiendo la moral peledeísta, y, sobre todo y contratado, convirtiéndonos en boschistas de corazón hasta la eternidad.

Atentamente,

Oquendo Medina

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Legislar
Señor director:

El legislador no está supuesto a legislar para coartar la libertad, sino para afianzar esa libertad que él mismo disfruta y quiere seguir disfrutando. De lo contrario, amolará cuchillo para su garganta.

Debe gozar de libertad, tiempo y tranquilidad para sopesar bien lo que va a hacer y no aprobar leyes a la carrera. Es esencial que en esos momentos recuerde que todos los seres humanos son libres (hombres y mujeres) y que nadie está autorizado a inmiscuirse en los sentimientos de los demás.

Si parejas de un mismo sexo, dos mujeres o dos hombres deciden formalizar su unión sexual, esas decisiones deben ser respetadas por todos. Nadie puede interferir en esos humanos sentimientos, ni por ley, ni por voluntad propia. Son sagrados. Así lo consagran todas las legislaciones.

Los derechos naturales inalienables ninguna ley los debe condenar, puesto que las leyes las hacen los hombres y los hombres se equivocan. La naturaleza no se equivoca. La naturaleza es Dios.

Atentamente,

Ramón Zolano

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La liberación
Señor director:

La liberación sexual y social de la mujer a nivel mundial es irreversible. La rueda de la historia no da marcha atrás.

Nadie puede vivir de espalda a la realidad. La vida se nutre de realidades. Hay que convencerse de que las cosas han cambiado. No estamos en el siglo XVI sino en el XXI. Hay hombres que jamás recuerdan que son hijos de una mujer.

Yo creo que  las mujeres merecen ser libres y gozar de las mismas prerrogativas que los hombres, puesto que son las madres de nosotros.

No creo que haya quien tenga la cachaza de oponerse, y si lo hay, es un cavernario.

Atentamente,

Ramón Zolano

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación