Opinión

Los lectores opinan

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José Tomás, leal el que “conviene”
Señor director:
No es criticable, aunque sorpresivo, que a partir de la declaración conjunta, Leonel, no sin dolor político, se desapodera de su aspiración presidencial para el ya cercano 2012. No hubo renuncia.

Tampoco es criticable que las tendencias dentro del PLD, que acechan para intentar ceñirse la “ñoña”, comiencen discretamente a izar banderas triunfalistas.

Claro que a la cabeza morada se sitúan, Danilo, ex precandidato, y José Tomás. Corriendo muy cercano se acerca Jaime David que, al sembrar cada árbol, siembra un Comité con su bandera. Y los tres no pierden ojo al enérgico trote de Francisco Javier García, que avanza. Hay otros.

Mucho tiempo lleva Danilo fuera de las instancias palaciegas y administrativas para afirmar que tiene calientes los motores de sus bases. Su show al final de votar por el partido, al que no ayudó a ganar, la resta aprobación no sólo dentro del partido entero sino dentro de su propia militancia.

Pero Danilo al renunciar inconsultamente y, tal vez, con furia, al perder su elección como precandidato presidencial, estaba renunciando ingenuamente a todo reintento de regreso al poder y a sembrar para una nueva futura alternativa como la que ha surgido tras el reciente  receso de Leonel.

No previó que al dejar de cooperar con el triunfo de Leonel, allí mismo, perdía vigencia y dinamismo de todo género ante la base morada, tanto propios como ajenos. Se encerró en una urna de cristal de ésas que se ve hacia fuera, pero que nadie puede mirar hacia dentro. Fue  el hombre “invisible” en el ambiente político: nadie sabía si estaba, y, así, invisible

Hasta el sol de hoy.

Pero, además, rompió con todos. Primero con la gente de Leonel que sumaron tantos votos dentro del partido que lograron elegir a su líder y lo arrinconaron a él.

Y se apartó como el niño malcriado que lo ponchan y se lleva el bate y la pelota. Pero también fracasó en su retirada porque Leonel, en el primer inning, botó la pelota de home-run.

Danilo ni “sirvió al partido ni sirvió al pueblo”.  Que ahora no cuente con los votos que le dieron el triunfo a Leonel ni con “todos” los que votaron por él en la precandidatura.

José Tomás, en cambio, se mantiene activo, dinámico dentro del Gobierno y dentro del partido. Actuó como Secretario General del PLD y como director de IDAC. Leonel agradecido, lo nombró en una Secretaría de Estado. Hombre de confianza. Conviene.

No hay evento que no sienta su mano alentadora. Obtuvo la franquicia internacional para la Aviación Civil Dominicana, Concertó acuerdo con Chile.

En el 1995, en el 2000, en el 2004, en el 2008, siempre luchó, a brazo partido, por Leonel. Por Leonel y por su partido, el morado, el de Juan Bosch. Acompañó a Danilo en la primera batalla de 1996. Diseñó campañas. Trabajó en su Santiago y aquí, en la Capital conquistó la Senaduría por el D. N. en  2004. El único del PLD que fue electo en todo el país, por eso, merece, crece y conviene.

En Fomento Industrial construyó zonas francas. Atrajo inversionistas y rellenó las naves con industrias, domésticas y foráneas.

Le conviene a Leonel. Porque Leonel necesita que le guarden el puesto. Que no lo traicionen.

En la preselección del 2008,  José  Tomás cedió su posición como candidato favorable a la postulación de Leonel. No hubo un sí ni un no.

Primó el interés del partido. La conveniencia política. La razón superior.

Desde otro ángulo, José Tomás es más aceptable como candidato de consenso entre los más valiosos precandidatos o aspirantes a la candidatura: Jaime David no comulgaría a favor de Danilo al recordar viejas rencillas preelectorales. Francisco Javier, antiguo colega de campaña, podría pactar con José Tomás.

Radhamés Segura, excelente persona y funcionario per se le señala como el dueño del fiestón de apagones. Franklin Almeida estimado autor del orden, pero descartado por el millonario voto de los dueños y, sobre todo, clientes de colmados y discotecas, enemigos del cierre temprano. Les conviene retirarse a tiempo y pactar con José Tomás.

En conclusión, es sabido que José Tomás es, ante todo, educador. Se formó para eso. Aspira a eso.

Y el educador mide su conducta por valores. No por intenciones mezquinas. Por eso renunció a su precandidatura y cedió ante Leonel: “Servir al partido para servir al pueblo”, dijo Bosch. Por eso le conviene a Leonel.

Atentamente

Lic. Francisco Dorta-Duque.

El Nacional

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