José Rafael Sosa
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Franklin Dominguez es una leyenda viva del teatro dominicano, el dramaturgo que se atrevió a denunciar a Trujillo, con el dictador en el poder en 1957, cuando escribió Espigas Maduras, una de las pocas piezas dramáticas que denunciaba las característica personales del tirano, la cual montó en Santo Domingo y pueblos del interior, pese que podía costarle la vida.
Luego de ese lance socio-político demostró que era un dramaturgo de cuerpo entero con piezas como «La Broma del Senador» (1958); «Se Busca un Hombre Honesto» (1963); «Lisístrata odia la política» (1979) y «Los borrachos» (1983). En su más reciente trabajo, Los maridos son los últimos en enterarse, que vimos en Bellas Artes y que se repone hasta el domingo 10 próximo, nos reímos de buena gana a partir de los textos hilarantes, las situaciones de paralelismo sátítico a partir de la historia de una mujer casada sumamente infiel con todo hombre que se le pase cerca.
Las actuaciones, en general, son buenas – sin llegar a la excelencia- y entre ellas, algunas denotaron falta de ensayos, falencia suplida por el trabajo actoral de conjunto y sobre todo por el ambiente que lograr crear Franklin Dominguez, Véala. Vale el esfuerzo de ir a Bellas Artes.

