Mario Vargas Llosa ha generado un debate encendido a partir de un ensayo periodístico en el cual ha vuelto a decir lo que era verdad pública: la cultura se maneja en base a caprichosos mecanismos de mercado que no tienen nada que ver con el arte verdadero y los medios de comunicación engordan el morbo público con sensacionalismo huero y han convertido en noticia crucial los líos de falta de la nobleza y los artistas del jet set, olvidando sus posturas de vanguardia y sus compromisos éticos.
El Premio Nóbel de Literatura ha provoca con La civilización del espectáculo apoyado en el agudo bisturí de su análisis, dolor y reflexiones amargas, pesimistas y esperanzadoras, sobre el papel de los medios, su sensacionalismo, la desarticulación de los criterios de la estética cultural, llevada a un reducto de mercancía comercial cuyo precio (no su valor) se maneja y manipula por los modernos e inescrupulosos merchandais en la era digital.
La creciente banalización del arte y la literatura, el triunfo del amarillismo en la prensa y la frivolidad de la política son síntomas de un mal mayor que aqueja a la sociedad contemporánea: la suicida idea de que el único fin de la vida es pasársela bien.
Como buen espíritu incómodo, Vargas Llosa nos entrega una durísima radiografía de nuestro tiempo.
Aún cuando tiene un precedente temático (no decir plagio, de ninguna forma, en La Sociedad del Espectáculo, de Guy Debord, La Civilización del Espectáculo (Mario Vargas Llosa, Alfaguara), implica un enfoque ácido y novedoso, pese a la avalancha de enfoques que se enfilan en enjuiciar una sociedad que se ha maquillado a si misma para espectacularizar y superficializar su modo de vida, desplazando los valores estéticos verdaderos por un mejurge o mezcla que conforma un ser social atiborrado por el sensacionalismo de los medios como insumo principal, la pérdida del precio del producto cultural verdadero suplantado casi delincuencialmente por las modas gerenciadas por los merchandais, verdaderos determinantes en el despliegue mediático a las obras cuestionables de artistas que se pliegan a los mandatos de un mercado que ha dado la espalda a la genialidad inconformista.
Un libro buscado
Todo el que tiene un interés en los temas de cultura, medios y existencia humana, está corriendo tras este ensayo periodístico a fondo de Mario Vargas Llosa, el primer trabajo que proyecta luego de recibir el premio Nóbel de Literatura, justicieramente otorgado al hispano-peruano de ideas tan propias.
Lo que destila Vargas Llosa sobre medios, cultura y existencia humana es puro acetileno conceptual, rasgando profundo en las capas supuestamente intocables de una comunidad global que se ha entumecido por su culto a los medios.

