Opinión

Los que alcanzaron las metas

Los que alcanzaron las metas

El 16 de agosto del 2004, la administración peledeísta acuñó el eslogan “e pa’lante que vamos”, y aunque lo ha repetido hasta el cansancio,  cada año a partir de entonces las tasas de desempleo, mortalidad infantil y analfabetismo, el bajo PIB per cápita, la malnutrición, los deficientes servicios hospitalarios y educativos, el déficit de institucionalidad, la inseguridad jurídica y el elevadísimo nivel de corrupción, han puesto el cambio de la guagua en reversa.

Cuando los recursos reservados a obras, servicios y prestaciones comunitarias son malversados para favorecer a funcionarios y allegados, no solo se disminuye la riqueza pública, sino que también la inversión social deviene en insuficiente para estrechar las desigualdades  que fomentan la delincuencia. Paradójicamente, los ladrones de cuello blanco eluden las sanciones judiciales, en tanto que los de poca monta, víctimas de la angurria de sus pares de alto coturno, terminan  de pie ante el togado púrpura que los priva de libertad.

La ineficiente planificación pública, la cada vez más pesada carga de la deuda interna y externa, la vocación paternalista del gobierno, el gravoso fardo tributario sobre el ingreso y el consumo, unidas al degradante espectáculo de inmoralidad y peculado que nos han venido ofreciendo, son entre otras muchas causas las que en verdad le han impedido al país alcanzar los ocho célebres objetivos del milenio.

Los que sí han logrado erradicar la pobreza, son los que se han paseado por posiciones públicas. De casitas modestas, se mudaron a apartamentos de lujo; de no disponer  del peso de la vergüenza, ostentan el  bienestar que sus fortunas sin actas de nacimiento les permiten, y de andar en motocicletas y carritos destartalados, ahora se transportan en helicópteros. Esos  han ido “pa’lante” en la agenda de desarrollo de este gobierno, los afortunados que a expensas de la pobreza nacional, han dejado atrás sus  carencias hasta rebasar ventajosamente las metas del milenio.  

El Nacional

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