José Rafael Sosa
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¿Quien quisiera estar comprometido a la compleja tarea de entregar, para este 6 de enero, -Día de Reyes- lo que cada quien pide, aspire o merece?
Frente a un encargo de tal magnitud, los imaginarios hermanos Tomás, Panchón y Gustico Reyes, creados para el aliento de nuestros barrios populares, se aprestan a traer, en sus “deliverys”, lo que cada quien merece:
– Al presidente Medina, un reforma constitucional que legalmente despeje el camino a “los cuatro más”, a pesar de lo espinoso del proceso de cara a la institucionalidad del país.
-Al gobierno y sus funcionarios, transparencia en sus acciones, sobre todo en las relacionadas con los recursos.
– A Rogelio Cruz y Yanio Concepción, una Loma Miranda como Parque Nacional.
– Al jefe de la Policía, Mayor General (PN) Manuel Castro Castillo, una institución depurada de delincuentes internos y dispuesta a enfrentar los sin excesos y a los externos, tanto formales como a los de los carteles.
– Al Banco Central el mantenimiento de la estabilidad macroeconómica y que ello se refleje en la conomía popular.
– A Juan Luis Guerra, el dueto en colaboración con ese artista a quien tanto admira.
-Al turismo dominicano, sobrepasar los 7 millones de visitantes em 2015.
– A las Estrellas Orientales o Los Gigantes, un campeonato que merecen hace tiempo.
– Al país, una presidenta que establezca nuevas referencias de administración seria, transparente y justa.
-A los obreros, la garantía de sus derechos legales y un aumento de salario equivalente al incremento en el costo de la vida.
– Al sector cooperativo, una nueva legislación que actualice las regulaciones vigentes desde hace más de 50 años.
– Al cine dominicano guionistas la capacidad de crear historias originales, singularmente dominicanas y regionalmente caribeñas, que no demanden recursos extraordinarios para su montaje y el empuje creativo de los técnicos y artistas de la industria para concretarlas
– A los grupos teatrales, el mantenimiento e incremento de su trabajo escénico, con nuevas y creativas propuestas en todo el año.
– A los artistas urbanos el entierro definitivo de la competencia entre ellos mismos (que se da en los peores términos) y la capacidad creativa para escribir temas decenes.

