La economía dominicana pudo superar en el último trimestre de 2017 un prolongado y difícil periodo de nueve meses para concluir el año con una expansión acumulada del Producto Interno Bruto (PIB) de 4.6% y proyección para 2018 de crecer en 5.5%.
La situación, definida por el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, como “muy difícil”, pudo ser superada al registrarse durante el periodo octubre-diciembre un crecimiento interanual de 7.4%, lo que disminuyó los efectos del paso de varios fenómenos atmosféricos que impidieron que el PIB creciera por encima de 5%.
Valdez Albizu atribuyó esos resultados a que la economía reaccionó de manera muy favorable a las medidas de flexibilización monetaria aplicadas a partir de agosto, así como a una política fiscal más activa durante el segundo semestre del año.
Ese informe sobre la economía en 2017 arroja otros resultados auspiciosos, como el referido al 4.2% de inflación que según las autoridades se mantuvo en el centro del rango de meta del Programa Monetario, a la creación en el año de más de 120 mil nuevos empleos y a la reducción del déficit de cuenta corriente (0.2%).
Además de medidas aplicadas por la Junta Monetaria, de disminución del encaje legal (2.2%) y reducción de la tasa de interés de referencia (de 5.75% a 5.25%), también se señala como factores importantes en el crecimiento del PIB real, el incremento de las exportaciones de bienes, turismo, remesas e inversión extranjera, que generaron US$26,553.3 millones.
También se resalta como factor importante en ese crecimiento económico lo que las autoridades definen como estabilidad cambiaria, combinada con un tipo de cambio que produjo una depreciación nominal acumulada de 3.3% con respecto a diciembre de 2016, por debajo de la inflación que fue de 4.2%.
En adición a ese auspicioso informe en 2017, se requiere saber las causas fundamentales en términos de política económica y ejercicio de gobierno que provocó lo que el gobernador del Banco Central definió como situación “muy difícil”, porque en ningún modo puede ser atribuido solo al paso de tormentas.
El Gobierno y el Banco Central deberían explicar también las razones por las cuales, pese a que la economía se mantiene en el carril del crecimiento sostenible, el déficit fiscal, y, por consiguiente, el endeudamiento público, crecen en términos reales, en vez de disminuir. Mientras tanto, se aplaude ese informe auspicioso sobre el desempeño de la economía en 2017.

