El reconocido artista plástico dominicano Luis Bretón vive recorriendo los caminos de la República Dominicana con la finalidad de llegar a un pueblo determinado y de ello, sacar su mejor identidad. Él es poseedor de una temática distinta, enriquecedora y que llama la atención por rendir un fiel tributo a lugares emblemáticos de cada ciudad visitada, sin dejar de tomar en cuenta los viejos puentes, las casas antiguas, los parques y las calles de gran valor histórico y peculiar belleza.
Bretón entregó en 1978 en San Francisco de Macorís su primera exposición individual, a través de la cual dejó bien definido que su trayectoria en el arte iba a dar los mejores frutos.
Catorce individuales y más de 200 colectivas en el país y en el extranjero conforman la experiencia del artista, quien también ha sabido administrar su tiempo para homenajear a través de la pintura ciudades de otros países, como lo es Nueva York y Puerto Rico con su rico patrimonio histórico y cultural.
Luis Bretón considera que su arte es hiperrealista y a la vez surrealista.
A través de su óptica este artista plasma los más hermosos paisajes urbanos con sus edificaciones y haciendo uso del efecto del espejismo.
Su ciudad natal San Francisco de Macorís le ha servido de fuente de inspiración en su vida como artista la cual ejerce con humildad y orgullo por más de veinte años.
Luis Bretón ha recibido un extenso respaldo de coleccionistas y amantes de las artes tanto nacionales como internacionales y ha sido declarado hijo distinguido de su ciudad natal y merecedor de numerosos reconocimientos.
La crítica
La gloria nacional del Movimiento de la Poesía Sorprendida, el fenecido Antonio Fernández Spencer, escribió sobre la estética pictórica de Bretón.
Señaló que este artista nos ofrece una riqueza de color increíble. Es un lienzo que, sin embargo, no violenta nuestras percepciones sensibles; pues los colores han sintácticamente armonizado. El pintor, buscando lo infinito, se propone llegar a lo más concreto del mundo, descubre en su aventura que lo más concreto que existen son los sueños. Luis Bretón pinta, pues, la realidad que ha pasado por el sueño.
De igual manera el crítico de arte Danilo de los Santos señala que la obra de Bretón es un canto a la naturaleza interior, al conocimiento puro, a partir de convertir lo construido y elaborado por el ser humano en algo más que elementos de peso matéricos.
Su visión no responde a una captación escénica acentuada de presencia populista o de un comportamiento cotidiano. La solidez del oficio de Luis Bretón, el dominio y la precisión de los recursos técnicos, alcanzan un grado preminente, pero que no llega a ahogar, sino al contrario, potencian el impulso lírico y metafísico que sostiene a sus paisajes urbanos.

