SAN FRANCISCO, Estados Unidos, AFP .- Los ordenadores Macintosh se disponen a festejar sus 25 años con un vigor juvenil, y Peter Friess recuerda, como si fuera ayer, el día en que recibió su primer «Mac» de las manos de Steve Jobs, el legendario dueño de la firma.
En aquella época, con unos veinte años, Peter Friess clasificaba relojes antiguos para el Deutsches Museum de Munich (Alemania), cuando se enteró de que la naciente empresa Apple, fundada en 1976, había construido una computadora.
«El Deutsches era el museo científico más grande del mundo, y ni una sola oficina estaba equipada con un ordenador en la época», recuerda Friess, de 49 años, hoy presidente del Tech Museum of Innovation en Sillicon Valley, al sur de San Francisco (California).
«Llamé a Apple en Munich para decirles que realmente necesitaba un ordenador».
Jobs se encontraba justamente en Munich. Fue hasta el museo con un computador para Friess y otro para el director.
«Yo era simplemente un artesano trabajando en el subsuelo, quizá el empleado más modesto del museo, y Steve Jobs nos dio, a mí y al director, computadoras», aún se maravilla Friess. «Le di la mano. No sé si lo recuerda, pero yo sí. Todavía tengo ese ordenador».
Cuando los primeros Macintosh -bautizados, según cuenta la leyenda, en homenaje a la variedad de manzanas preferida por su co-inventor, Jef Raskin- salieron al mercado, el 24 de enero de 1984, Apple, fundada en un garage californiano por Jobs y Steve Wozniak, aún daba sus primeros pasos.

