Braudilia Montero, la madre de los cuatrillizos que nacieron la semana pasada en el hospital Plaza de la Salud, agradeció los donativos de personas que llegan a su residencia con leche, pañales, medicamentos y ropas de personas que ni siquiera han querido identificarse.
No obstante, reaccionó disgustada con personas que la llaman constantemente para insultarla por el simple hecho de haber procreado cuatro hijos al mismo tiempo.
No me dejan dormir, me llaman a cualquier hora del día y de la noche para molestarme por una situación de la que no tuve la culpa. No sé qué hacer con esa situación tan incómoda, afirma Montero, quien nunca usó métodos artificales para salir embarazada.
Afirma que, a pesar de esa realidad, está feliz de ser madre de cinco hijos.
Expresó que ahora espera la ayuda del Gobierno, porque necesita una vivienda donde sus hijos puedan desarrollarse con normalidad y un empleo para ganar el sustento diario de su familia.
Ningún funcionario del Gobierno le ha ofrecido su ayuda en esta circunstancia tan difícil.
Montero, de 24 años de edad, llegó a la capital desde La Descubierta, Jimaní, donde trabajaba en una banca de apuestas.
Es madre de una hija anterior de siete años de edad.
Duró 51 días ingresada en la Plaza de la Salud por amenaza de aborto. Los niños nacieron prematuros, de tres libras y dos onzas.
Uno de los cuatrillizos sigue interno en la Plaza de la Salud, porque presentó problemas de salud al momento de ser despachados junto a su madre.

