Opinión

Madurez ciudadana

Madurez ciudadana

La lectura inteligente del proceso de reclamo de un 4% para el sector educativo constituye una clara manifestación de toma de conciencia ciudadana. En el país, con la excepción de las jornadas políticas de los 70, la fortaleza de las demandas cívicas ha estado vinculada con sectores determinados que, desde hace más de una década, y amparados en la plataforma de la sociedad civil orientan sus dardos sobre temas específicos.

 No es cierto que los partidos de oposición orienten el reclamo de la Coalición por una Educación Digna. Creerlo es atribuirle niveles de inteligencia a una clase partidaria torpe, incapaz y sin orientación hacia temas de interés nacional.

 Una administración seducida por el sentido de lo mediático tiene que admitir el triunfo de un sector de la sociedad civil capaz de imponer su agenda. Los peledeístas parecen colocados en una esquina del ring, sin posibilidad de salir airosos. Y una vez más, se demuestra que las causas justas son imbatibles desde el momento en que penetran en la conciencia ciudadana.

 Al actual gobierno le falta un elemental sentido de humildad para abordar el tema del 4% para la educación. Por eso, una reacción matizada por conducir a los que respaldan la iniciativa ciudadana hacia el campo de la oposición refleja altos niveles de intolerancia.

 Desde el momento que cualquier crítica sobre el tema se orientó como una acción opositora, el debate se degradó y perdimos la oportunidad de invertir el tiempo necesario para que la academia se constituyera en el ámbito por excelencia para discrepancias fundamentales.

Cuando intelectuales como Andrés L. Mateo, Manuel Matos y Manuel Núñez toman sus trincheras y reflexionan sobre ejes esenciales, se eleva  el debate. La nación requiere mayor sustancia para abordar puntos nodales porque en un alto porcentaje el debate público ha sido asaltado por un club de tontos que apelan al insulto y el enjuiciamiento personal como manifestación de la pequeñez intelectual que padecemos.

 Si alguna victoria hay que reconocer, es la madurez ciudadana de una nación que necesita que las calles vuelvan a constituirse en el corazón del reclamo y toma de conciencia para impulsar una agenda distante de las manipulaciones y pequeñez propia de nuestras organizaciones partidarias.

El Nacional

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