Huele tan mal, que puede convertirse en un bumerán el sorpresivo sometimiento de un ex gobernador y otros tres ex funcionarios del Banco Central por un supuesto desfalco de más de 10 mil millones de pesos, en el 2003.
No se sabe el porqué la Dirección de Persecución de la Corrupción Administrativa tuvo que esperar seis años para proceder contra el ex gobernador José Lois Malkún, el ex vicegobernador, doctor Félix Calvo, el ex gerente general, licenciado Apolinar Veloz, y el ex consultor jurídico, licenciado Manuel Rubio Cristóforis. Es la primera interrogante que, sin el menor ápice de duda, tendrán que despejar las autoridades en torno a la sorpresiva acción judicial.
En un momento en que el Gobierno está sometido a incesantes protestas contra los apagones y en demanda de obras sociales, así como a abundantes denuncias de corrupción, la acción judicial es sospechosa. Y no es que de existir indicios de irregularidades se tenga que guardar silencio. Lo cierto es que la impunidad irrita y ha sido la mejor aliada de la malversación de fondos públicos.
Pero el sometimiento contra los funcionarios de la administración del ex presidente Hipólito Mejía parece muy traída por los cabellos. Se basa en la supuesta violación de un contrato suscrito el 2 de julio de 2003 con el desaparecido Banco Nacional de Crédito (Bancrédito), que para entonces tenía serios problemas de liquidez.
Hipólito no ha tardado en calificarla de politiquera, indigna, irresponsable y bochornosa. Y lo cierto es que para acusar a los inculpados de prevaricación, desfalco, asociación de malhechores, falsedad en escritura pública y abuso de confianza el Gobierno sabe que tiene que contar con pruebas irrefutables. No puede ser de otra manera ante la magnitud de los cargos.
Pese al tufillo a espectáculo sería inconcebible que todavía a estas alturas se utilice el poder para perseguir contrarios, tratar de manchar reputaciones o para distraer la opinión pública con espectáculos de mal gusto. Si se trata de maniobra se corre el riesgo de que los efectos puedan revertirse.

