Editorial

Mala hierba

Mala hierba

Al anunciar la entrega de 100 millones de dólares al sector eléctrico “para disminuir la frecuencia de los apagones”, el secretario de Hacienda, licenciado Vicente Bengoa, reveló también que  en lo que resta de año la suma aportada superará los US$200 millones, lo que espera sea suficiente para  “erradicar” las interrupciones eléctricas.

Lo dicho por ese funcionario abre el portón a la avalancha de temores  que desde hace tiempo cubre el ánimo de la población de que, como en otras ocasiones, el sector eléctrico devore en un santiamén la nueva inyección de recursos, sin que llegue el día en que se conjure la maldición de los apagones.

El acuerdo  con el Fondo Monetario Internacional (FMI) estuvo siempre más enfocado a dirigir recursos  a la agobiada industria eléctrica que a la publicitada reactivación de la economía, como lo demuestra el hecho de que  el Gobierno sólo recibirá 750 millones de dólares, de los US$1,700 previstos en ese convenio, pero contrajo compromiso de conjurar deudas con el sector eléctrico por casi 600 millones de dólares.

Gran parte de los créditos destrabados con el Banco Mundial están consignados al programa  de recuperación   de la industria eléctrica, que tiene  su matriz en  el saneamiento de una deuda macrocéfala acumulada con las empresas generadoras de electricidad.

Resulta, sin embargo, que  por ningún lado se habla de  incluir en ese plan de rescate la necesidad de  revisar los acuerdos de producción y comercialización de energía suscritos con   empresas capitalizadas y generadores independientes, por lo que  el barril donde  depositan esos recursos sigue sin tener fondo.

Conviene  recordar que la deuda del Gobierno con el sector generador de electricidad, de 540 millones de dólares, cortada al mes de septiembre, genera un tipo de interés a los acreedores  de un nueve por ciento, por lo que más que deuda  se convierte en depósito que rinde buenos dividendos.

Es menester advertir que  sin incluir una justa revisión de los mentados acuerdos de Madrid y de los viles o leoninos contratos con generadores independientes (IPP), causas básicas por las cuales el kilovatio hora producido aquí duplica el precio del ofertado en Puerto Rico, la crisis  del sector eléctrico repollará como la mala hierba.

El secretario Bengoa no debería exceder sus expectativas sobre   que “disminuyan la frecuencia y duración de los apagones”, a menos que el Gobierno decida amarrarse los pantalones.

El Nacional

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