El odio es un desperdicio de tiempo y energía, para no hablar de su impacto en el ser humano, de cómo le afecta psicológica y físicamente. Uno lo nota en la gente. Quienes prodigan amor, como Fidelio, por ejemplo, son bellos ancianos, gente exuberante de la cual queremos estar cerca.
A quienes odian, el cáncer, o las enfermedades, le afectan la piel, se van arrugando como pasas, se afean. Entre el mar y mis plantas confieso que me he liberado del odio. No me interesan las persecuciones ideológicas, me interesan las ideas, y solo siento por quienes lo practican a diario, con sus brujerías, maledicencias, chismes, malas asesorías, una gran pena. Solo repito, ¡Porca Miseria!
Tanto los presidentes, como sus ministros, son víctimas del odio de malos asesores.
Un presidente, o ministro, no puede estar al tanto de las minucias cotidianas y confía en sus asesores y asesoras para que les recomienden políticas, o acciones a tomar, y voy a dar ejemplos muy concretos sobre esta situación.
Cuando Néstor Cerón dice públicamente que él no pidió que lo enviaran a Viena, sino que le consiguieran un trabajo yo le creo, y tengo que preguntarme qué embajadora, o asesora, le recomendó al presidente que removiera a Gilka Meléndez (lo que lo iba a enemistar con el movimiento de mujeres local, que ella apoyó durante toda su carrera en la ONU, y donde ella es paradigma), porque en esa asesoría había viejos sentimientos de envidia, resentimiento social, pequeñez institucional; y porque sé que hay muchos intocables que están recibiendo en sus casas salarios de treinta, treinta y cinco y cuarenta mil dólares mensuales sin que ningún asesor o asesora se meta con eso, porque puerco, ya lo hemos dicho, no se rasca en javilla.
Menciono el que algunos ex embajadores reciben su salario en dólares, que generalmente no necesitan porque ya tienen mucho dinero, en sus casas, porque he recibido la llamada angustiosa de un familiar, funcionario medio de Cancillería, a quien le han reducido el salario en un ochenta por ciento sin previo aviso o explicación.
Carlos, quien además pelea un cáncer desde hace tiempo, es hijo de un legendario dirigente del PLD y gran intelectual, y lo que le han hecho parece un acto de simple maldad, que mal refleja a quienes asesoran al poder político en cómo hacer maldades sin que se estos den cuenta. Ojo Montalvo.
No hay “austeridad” que se justifique si no se aplica a todo el mundo y basada en una escala salarial, donde las mayores reducciones deben hacerse a quienes más reciben y por ende menos necesitan. Lo demás es simple vendetta de un funcionariato que todos conocemos.

