Antes que introducir rebajas en los precios de los carburantes, como se correspondía con la estrepitosa caída observada por el petróleo y sus derivados en los mercados internacionales, el Gobierno optó por congelarlos durante las dos últimos semanas. Con la decisión el consumidor había intuido que algo se traían las autoridades entre manos, como se ha confirmado con las alzas a la gasolina, el gasoil y el gas a partir de hoy.
Para justificar el aumento de 7.30 pesos a la gasolina Premium, lo mismo para la regular, 2.10 para el gasoil corriente y 5.87 para el gas licuado de petróleo, el Gobierno alegó que a causa de la ola de frío el costo de los carburantes, en contraste con el petróleo, se mantuvo en alza durante los primeros tres días de esta semana en Estados Unidos.
Alzas como la dispuesta por Industria y Comercio, sobre todo después de mantener los precios congelados, dan visos de veracidad a variados comentarios sobre un supuesto rejuego financiero con los carburantes. Esto así porque, en las condiciones actuales, el aumento parece más una burda maniobra especulativa que una medida afín a la verdad.
La misma congelación de precios había sido denunciada como una decisión ilegal, violatoria de la Ley de Hidrocarburos, e incluso una empresa del transporte llegó a amenazar con incoar una acción judicial. Pero en una práctica que de recurrente se ha convertido en constante no hubo explicación alguna.
Ahora el Gobierno simplemente ha entendido que procedía, bajo cualquier pretexto, un aumento en los precios de los carburantes, y así lo ha dispuesto. La reacción de los consumidores ante el hecho consumado es lo de menos. A partir de hoy la gasolina Premium se vende a 122.30 el galón, la regular a 112.30, el gasoil regular a 102.10, el de primera a 107.10 y el gas licuado de petróleo a 55.87.
La gente percibe, con toda razón, que en la maniobra con los precios de los combustibles algo ocultan las autoridades, porque, a todas luces, es lo que se evidencia.
Otro aspecto
En la comparecencia al almuerzo del Grupo de Comunicación Corripio, el saliente embajador de Estados Unidos alegó que la falta de transparencia ha impedido a República Dominicana beneficiarse adecuadamente del Tratado de Libre Comercio con su país y Centroamérica.
Robert Fannin expresó que las leyes, normas, resoluciones y otras disposiciones que acompañaron la aprobación del acuerdo comercial no se han aplicado con la debida transparencia en unos casos y en otros han sido ignorados por completo.
Si no es como ha expuesto el diplomático, quien el martes próximo termina su misión en República Dominicana, el silencio no debe ser la respuesta del Gobierno. Pero si es como ha expuesto el señor Fannin se tienen que buscar los medios, sin reparar en costos políticos, para que la nación se beneficie del acuerdo comercial.

