Opinión

Manipulación y mentiras

Manipulación y mentiras

José Antonio Mayobre Machado, periodista venezolano y experto en comunicación pública, investigó y escribió mucho. Uno de los temas que abordó fue la manipulación periodística, la cual puede producirse, inclusive, desde el mismo momento en que una fuente habla sobre diferentes temas y el reportero selecciona datos para la elaboración de la noticia.

Cuando se excluyen temas por considerarlos sin importancia o por razones de espacio no hay malicia alguna. La malicia se revela cuando hay manipulación y el periodista escribe sobre lo que le interesa a él, por razones ideológicas, económicas o de otra índole.

La manipulación deliberada es una falta de ética, falta que es mucho mayor cuando se saca de contexto a la fuente y se le miente al público.
La manipulación de temas, empero, involucra a múltiples campos. En la abogacía y en la política, para sólo citar dos ejemplos, se manipulan los datos de forma grosera, con la agravante de que se cae en la distorsión y en la mentira de forma regular.

El abogado prepara la defensa y procura abordar temas convenientes a su cliente, ocultando y negando datos y detalles que comprometen la inocencia del imputado. En el discurso político la manipulación de informaciones, la distorsión y la mentira se han hecho normas en el orador.

Los primeros discursos pueden ser creídos. Diría que del uno hasta el seis, pero al reincidir la gente termina dándose cuenta que es un manipulador y un mentiroso. Ya lo dijo Aristóteles hace muchos años: “El castigo del embustero es no ser creído aun cuando diga la verdad”.

Pero no se puede generalizar. Todos los políticos no son iguales, aunque los líderes del PLD, empezando por los dos que han sido presidentes de la República, ocultan lo relacionado al monto de la deuda externa y al destino y uso dado al festival de empréstitos aprobados por su congreso, minimizan la alarmante criminalidad, no hablan del narcotráfico, de la corrupción pública ni de la impunidad. Coinciden en resaltar el 7% del crecimiento del PIB, que nunca llega a la clase pobre.

El Nacional

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