En más de una ocasión, Margarita Cedeño ha manifestado criterios anacrónicos al hablar sobre el matrimonio y sobre la familia. No protestó cuando en una valla fue inscrita con su foto la frase: Con ella seguimos con él.
Si en el Partido de la Liberación Dominicana y en otros grupos hay quienes utilizan argumentos machistas para oponerse a que ella sea candidata, se debe al machismo sustentado por las deficiencias del sistema educativo y el autoritarismo.
Ella rechaza la oposición a sus aspiraciones, pero no los criterios machistas. No tiene tradición de lucha contra el sexismo, y sí manifestó en una ocasión que no busca en los bolsillos de su marido porque quien busca encuentra. ¡Una sentencia machista que se negaban a aceptar muchas mujeres de generaciones anteriores! Pero además, no se manifestó contra la inclusión en la Constitución de la prohibición del aborto.
La conciencia sobre la necesidad de eliminar la discriminación sexista no obliga, pues, a apoyar a Margarita Cedeño, quien, como cónyuge del presidente, realiza junto a él viajes financiados por el Estado y es clienta de cadenas de tiendas reconocidas como suplidoras de prendas glamorosas.
¿Se reconoce en todo esto a la mujer dominicana? No, y además, ella es parte de un proyecto continuista viciado por el machismo, el clientelismo y otras lacras.
Margarita Cedeño es precandidata porque Leonel Fernández y Danilo Medina, junto a otros dirigentes empeñados en asumir sin sonrojo la politiquería, auspiciaron una mal llamada apertura en el PLD.
Entre sus competidores, hay protagonistas de escándalos de corrupción. Ella maneja cuantiosos recursos del Estado. Reparte dádivas y realiza labores ministeriales con el dinero de un despacho que su marido convirtió en millonario… Y no hay Cámara de Cuentas que pida soportes de gastos a la esposa del presidente.
Los grupos reeleccionistas que promueven a Margarita Cedeño, lo hacen porque con ella seguimos con él. Él fabricó para ella un millonario y todopoderoso Despacho, y ella no tiene reparo en prestar su figura para el montaje reeleccionista… Es obvio.

