La muerte del doctor Mariano Defilló Ricart ha sido una sensible pérdida para el país. No sólo por tratarse de un hombre de ciencia, calificado por sus colegas maestro de la Medicina y padre de la cardiología pediátrica, sino porque era un ciudadano respetable. A sus muchas cualidades se agregan su cordialidad y solidaridad. Todo el que requería sus servicios podía contar con él en cualquier circunstancia.
Defilló Ricart, quien había nacido en 1936, falleció en Boston, Estados Unidos. Durante su fecunda carrera se desempeñó como rector de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (Unphu), de cuya facultad de Medicina también fue decano, y director de la unidad pediátrica cardiovascular del hospital Robert Reid Cabral. También fue un prominente deportista, a tal punto que se le cataloga como uno de los mejores tenistas que ha tenido el país. En 1984 se le exaltó al Salón de la Fama del Deporte. Su más valioso legado han sido sus grandes servicios y trayectoria.

