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Martes Santo: el día de las trampas contra Jesús

Martes Santo: el día de las trampas contra Jesús

Entonces Jesús les dijo: “Pues den a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Al oír esto, se maravillaron; lo dejaron y se fueron.

Santo Domingo.- Durante la última semana de la vida de Jesús, una serie de acontecimientos marcaron el curso de la historia.

Luego de su entrada triunfal a Jerusalén y del tenso momento en el templo cuando expulsó a los comerciantes, la tensión en su contra aumentó.

Los líderes políticos y religiosos buscaban cómo hacerlo caer. El rechazo hacia Jesús crecía cada vez más y le ponían trampas de todo tipo, pero siempre respondía con firmeza y claridad.

Como no podían apresarlo, intentaban hacerlo caer mediante confrontaciones verbales y cuestionamientos cada vez más fuertes.

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Lo rodeaban y lo cuestionaban con el fin de atraparlo en alguna de esas escenas, pero Jesús siempre salía airoso.

Algunas de esas escenas lo dejan claro:

El pago de impuestos a César (cf. Mt 22, 15-22)

Una de las tantas pruebas que le pusieron fue el pago de impuestos al emperador César, creyendo que iba a contradecir la ley y así tener argumentos en su contra.

“Dinos, pues, cuál es tu opinión: ¿Está permitido pagar impuestos a César, o no?”.

Las escrituras narran que Jesús, conociendo su malicia, dijo: “¿Por qué me ponen a prueba, hipócritas? Traigan la moneda que se usa para pagar ese impuesto”.

En ese momento se invierten los papeles y ellos quedan en apuros.

Fue entonces cuando les preguntó: “¿De quién es esta imagen y esta inscripción?”. Ellos le respondieron: “De César”. Entonces él les dijo: “Pues den a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Al oír esto, se maravillaron; lo dejaron y se fueron.

El gran mandamiento (cf. Mt 22, 34-40)

Los fariseos se agruparon al oír que Jesús había dejado callados a los saduceos.

Uno de ellos, intérprete de la ley, para poner a prueba a Jesús, le preguntó: “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento de la ley?”.

Eran preguntas aparentemente simples, pero cargadas de intención, como un anzuelo lanzado al mar.

Escenas como estas se repitieron una y otra vez de parte de las autoridades religiosas que buscaban hacer que Jesús cayera.
Escenas como estas se repitieron una y otra vez de parte de las autoridades religiosas que buscaban hacer que Jesús cayera.

Él conocía sus intenciones y le contestó: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el grande y primer mandamiento”.

Y le añadió este otro: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas”.

No lograron desacreditarlo

Escenas como estas se repitieron una y otra vez de parte de las autoridades religiosas que buscaban hacer que Jesús cayera.

Ninguna de sus acciones tuvo efecto: no pudieron desacreditarlo ni atraparlo, pero sí aumentó el rechazo hacia él.

Lo ocurrido con el nazareno se repite en la actualidad. Quienes están llamados a proteger a la sociedad y sus ciudadanos, en ocasiones hacen lo contrario.

Se desacredita la moral de las personas mediante procesos cuestionables, acusaciones infundadas con el fin de hacerlas caer.

Al llamado mesías no lo hicieron caer de esa forma, pues supo responder a cada trampa. Sin embargo, el conflicto no dejó de crecer hasta el final.

Lázaro Medina Familia

Hijo, hermano, padre, esposo y católico. Egresado de Comunicación Social de la Universidad Dominicana O&M. Periodista con larga experiencia en temas de actualidad. Desde el 2015 formo parte del gran equipo de El Nacional donde me desempeño como redactor y coordinador de contenido. Previamente estuve en Telesistema 11 y El Nuevo Diario. Ganador de una Mención especial en el Premio Nacional de Periodismo Turístico Epifanio Lantigua 2024, por la serie de reportajes 'Ríos y balnearios'.