Opinión

Masalles y Roma

Masalles  y Roma

Insólito que sea un hombre: Blas Rodríguez, ex-ministro de Estado, quien venga a decirle a los Diputados que la prohibición del aborto –terapéutico- (aclaro por centeava vez, mi muy querido Obispo Masalles) “es la apuesta más justa, aun en cosas tan graves como el incesto y la violación sexual”.

La pregunta es: ¿justa para quién? ¿Para la niña de doce años que es obligada a parir del monstruo que la violó? ¿Del padre, abuelo, o hermano que la sometió a abusos desde los cinco o seis años?
Eso es lo que se llama una declaración irresponsable, muy impropia del auspicio de alguien que como Masalles se considera, por su inteligencia y belleza, uno de los emisarios más importantes de la iglesia dominicana. Y lo digo honestamente, porque las mujeres damos seguimiento a esos hombres, una combinación efectivísima, en una comunidad educada en la creencia de la existencia de los ángeles.

El problema del catolicismo es que se queda en la enseñanza doctrinaria y moral, pero no ofrece alternativas cuando tienen los recursos y la capacidad para hacerlo. Hay 20 millones de huérfanos solo en África y no he presenciado la subasta de un solo tesoro del Vaticano para dignificarlos como hijos de Dios. Lo mismo sucede aquí, donde la niñez de la calle, y la marginal, sufre todo tipo de abuso, y donde estaba la iglesia brilla por su ausencia.

He repetido hasta la saciedad que no creo en el aborto como método anti-conceptivo, además de por mis creencias espirituales, (que las tengo), porque es una gran violencia para el cuerpo de la mujer, pero no hay que confundir el aborto con el aborto terapéutico, que es un derecho humano cuando la mujer, o la niña, corren riesgo de muerte con el embarazo y cuando la criatura es resultado del incesto.

En Roma se ha iniciado un programa que puede ser la repuesta para este tranque, entre el dogma y la humanidad: En los hospitales se le ofrece a las adolescentes parturientas, o a cualquier mujer que vaya a dar a luz la posibilidad de renunciar al niño, o niña, que no quieren. Sencillamente firman una declaración y esa criatura pasa a manos del Estado que se encarga de ubicarla para adopción.

Así, se provee una alternativa a la joven que no quiere, o puede, criar esa criatura, y se resuelve el dilema de la mortalidad materna de manera humanitaria.

Es una iniciativa como esa la que nuestros Diputados deben de apoyar, a partir de lo que necesitamos las mujeres dominicanas, no lo que puedan recomendar quienes no sufren consecuencia alguna. De ello depende nuestro apoyo a su gestión durante las próximas elecciones, donde somos mayoría como población y como votantes.

Sé que Masalles es un hombre culto, educado e inteligente y sabrá que el aborto terapéutico es una medida remedial a una cultura atrozmente machista.

El Nacional

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